Friday, June 5, 2026

RECONTANDO UNA VIVENCIA ÚNICA

 

 
 
La vida, amigas y amigos, nos presenta situaciones impredecibles, inesperadas, pero algunas de ellas, como las
que les voy a relatar, más que bien recibidas.

Me conocí con esta dama en un seminario internacional del cual fui coordinador.

Tomó contacto conmigo a raíz de una entrevista para la televisión.

Durante toda la semana en que duró el seminario, sólo la vi una vez, y la encontré de nuevo en un momento de descanso mientras saboreaba un café.

Allí le pregunté por un pianista y compositor, me dijo que no le conocía pero que iba a averiguar. Por mi parte, me enteré que edicho músico había fallecido.

Pero esa búsqueda mía por información, dio pie para lo que comenzó por ser una nota muy formal y elogiosa de ella, enviada a mi correo electrónico. 

Siguieron un par de notas en el mismo tono, y luego cambió a utilizar sólo mi nombre de pila.

Me planteó que hiciera un eneagrama, primera vez que veía esa palabra, no sabía siquiera de qué se trataba. Lo hice, y me respondió que coincidíamos en varios aspectos.

Aparentemente eso le abrió más su confianza conmigo, hasta que me dio claramente a entender que tenía cierta admiración por mi, y me invitó a que nos encontráramos de noche por Skype.

Debo reconocer que en esos encuentros nocturnos, ella que me había invitado, llevó la delantera pues era quien me llamaba. Y por ahí fue intensificando su confianza conmigo y yo con ella, pero no en el mismo grado. 

Yo tenía de tiempo este blog, y ella creó uno que le llamó "Si Dios fuera mujer" tomando una frase de Mario Benedetti, que le gustaba como escritor, y reflejaba --según ella- mi cultura, por ser compatriota mío.

Se creó entonces un ámbito propio en el que ambos escribíamos textos que nos decían algo mutuamente, aunque para cualquier lector era simplemente un aporte más al blog.

A ese ámbito ella lo consideró un "universo paralelo" sólo de ambos.

Un día me sorprendió con un correo en el que me transcribía unas estrofas de un famoso poema de Pablo Neruda, titulado "Llénate de mi" que dice "Llénate de mí. Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame. Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame. Quiero ser de alguien, quiero ser tuya, es tu hora..."  

Cuando lo leí quedé estupefacto. Wow! me dije. Tenía que procesar esa fervorosa andanada de querer ser poseída.Eso gestó un clima cada vez más íntimo, durante los intercambios nocturnos por Skype.

Yo llevaba meses desde que había fallecido mi esposa, y esta insólita situación no puedo negar que me daba ánimo. Tanto que finalmente decidí viajar para encontrarme con esta dama.

El encuentro fue fervoroso, feliz al máximo. Pero yo no podía renunciar a quien era, entonces luego de unos cuantos besos, le pedí que se uniera a mi en oración, y pedí a Dios que bendijera nuestro encuentro y entendimiento y que se hiciera con nosotros Su voluntad.

Luego de eso, fuimos hasta la cocina del hotel donde estaba parando, para pedir agua caliente, porque ella tenía curiosidad por saber del mate, y yo había llevado yerba como para que probara de qué se trataba. Así que probó el mate. 

Después, las palabras dieron paso a los hechos, y los dos disfrutamos de una hermosa e intensa intimidad. Fue un descubrirnos mutuamente. Ella era suave, dulce, un encanto. Sonreía,se le notaba feliz. 

Gustaba de dialogar largamente conmigo, me escuchaba con atención mi relato de anécdotas viajes, algunas de ellas ciertamene jocosas.  

Esa semana fue maravillosa. Fuimos a lugares turísticos muy importantes. Para mi todo era nuevo. 

Me contó muchas cosas de su vida personal, que yo escuchaba con sumo interés y que me sugerían algunos comentarios. Entonces me dijo que yo era su "interlocutor válido", y eso me quedó como una especie de título. 

Cuando luego de una semana me tocó regresar a Estados Unidos, la despedida en el aeropuerto fue muy emotiva. Ambos teníamos lágrimas en nuestros ojos. Nos dolía la separación. 

Cuando llegué a mi casa en Virginia, siguió el intercambio por internet, y ambos escribiéndonos poemas. Hacíamos realidad ese universo paralelo, al que ella había aludido. Era un amor con romance, casi como de película. Nunca había vivido un amor así.  

En un segundo encuentro personal, me declaró con nuestros rostros casi tocándose, que me amaba, que si me hubiera conocido 15 años antes se habría casado conmigo, que yo era el hombre como ella necesitaba, que yo era "una aguja en un pajar". 

Yo también le declaré mi amor, y le dije que nunca me había sentido de la forma en que con ella. Que el amor que ella me expresaba era fuera de serie, y que lo nuestro era algo excepcional.

Así lo sentimos, así fue, intensamente, del uno para el otro.

Así habríamos seguido hasta la actualidad, en que quizás podríamos haber contraído matrimonio. 

Pero...ella tenía una situación personal que en el momento se lo impedía, y estaba un poco entre la espada y la pared. Hubiera querido seguir con todo, pero eso no era --de mi punto de vista-- practicable. 

Finalmente alla decidió hacer un paréntesis de dos años, y si fracasaba en un intento por reconstruir una situación personal, regresaría definitivamente conmigo. Entre tanto, quedábamos nada más que como amigos.

Pasaron los dos años y nada. Pero lo que fue muchísimo peor, es que en ese mismo período ella decidió cortar drástiamente todo medio de comunicación conmigo. 

De golpe fue como un ostracismo para mi.Sin contacto alguno, pasé a ser el marginado, el deliberadamente excluido, el que tenía que esperar turno, si acaso se resolvía a reanudar nuestra relación. 

Fue un tiempo durísimo, que me afectó seriamente en mi salud. No voy a dar detalles, pero no exagero un ápice.

Dos años y algo después, se conectó conmigo y aceptó que fuera para conocer su ámbito de trabajo periodístico. Una especie de sueño que yo tenía. Para ello debió correr una serie de trámites internos cuyo expediene vi.

Le he quedado eternamente agradecido. Fue algo muy especial. No cualquiera accede a ese lugar, tan cuidado como lo puede ser una instalación militar. 

Allí estuve, recorrí parte del mismo, hablé con personal. Nos tomaron fotos.

Luego nos fuimos a almorzar. De regreso, se puso a cantar "No sé tú", la canción que ha hecho famosa Luis Miguel, que fue la primera que le conocí. La cantamos a dúo hasta cierto punto, porque la canción hace referencia a la noche, y nunca pasamos una noche juntos.

Llegados al hotel, conversamos, me hizo un planteo que no acepté, y entonces nunca más se conectó conmigo, excepto para expresarse de una manera como nunca antes hubiera imaginado, en las antípodas de lo que había sido antes. 

Amigas, amigos, hay experiencias humanas felicísimas, y luego amarguísimas . Conocí ambas, y gestadas por la misma persona. 

No le guardo rencor. No cabe en mi. Está perdonada por todo lo que me hizo sufrir. Si mañana me escribiera y hasta llegase a considerar que podemos encontrarnos para conversar en torno a un almuerzo o cena, aceptaría con mucho gusto presentarme. Iría para escuchar qué tiene para decirme.

Pero por esa misma razón, luego de esta vivencia única en mi existencia, mi soledad es la carga más dificil que me toca sobrellevar. 

La historia de esta relación se refleja en mi novela "El amor de Frank y Laura, un romance del Siglo XXI". Pero quiero hacerle  algunas modificaciones al libro. Del prime capítulo agregar detalles que aquí les relato y eliminar uno que allí menciono a sugerencia de un amigo que me dijo que el romance estaba muy bien pero que "tenía que tocar tierra". Si ella leyó la novela, seguramente ese detalle no le debe haber gustado. 

Y eliminaría dos cuentos que agregué al final de la obra, que no tienen nada que ver pero que fueron sólo para hacer un poco más grueso el libro. 

Es una pena no poder reproducir sus poemas que eran exquisitos,  pero me pidió expresamente que no lo hiciera, y he cumplido con mi palabra. Porque así soy yo.

Milton W. Hourcade 


 

 

 

 

Monday, June 1, 2026

UN MUNDO POR EL CUAL TEMEMOS



 La Tierra: un lugar en el Universo que hemos heredado.

Cuando surgimos a la vida nos viene dada una familia que no elegimos, de cuya existencia no supimos antes, un nombre que ni siquiera pensamos, y un lugar en la existencia que ocupamos sin pretensión.

Luego de pasar los años donde somos cultivados teórica y prácticamente para desempeñarnos en la vida, accedemos a la sociedad y lo que ella ofrece; desde relaciones humanas provechosas y hermosas, a otras despreciables e innecesarias. 

También se nos ofrece un lugar social desde el cual vincularnos: nuestra tarea cotidiana, nuestra relación con el resto de la humanidad, el barrio, los vecinos, el trabajo, la rutina que deteriora, los momentos extraordinarios, conocer gente maravillosa, disfrutar obras de arte, una música que nos emociona y sacude por dentro, y de pronto un ser humano que lo captamos diferente, especial, distinto.

Es el despertar de sentimientos que van más allá de la familia y el núcleo de amistades, de los compañeros de estudio o trabajo, es esa persona que se nos transforma en única, distinta y preferida por sobre todas cuantas conocemos. 

Es la persona cuya voz nos arrulla, cuya mirada nos roba nuestro sentir, y con la cual queremos firmemente tener que ver algo más que con cualquiera. 

Es un sentir maravilloso que nos saca de nosotros mismos, que nos lleva a imaginar, y querer vivir situaciones totalmente nuevas con ese alguien que se nos hace preponderante respecto de todo lo demás. 

Ahí comienza una exploración humana beneficiosa, de la que hay que aprender necesariamente. Se trata de una relación cual ninguna otra. 

Comenzamos una etapa en la que no nos concebimos sin ese otro ser humano. Nos ocupa, nos abarca, nos excede. Es eso que llamamos amor.

Puede que esa etapa sea maravillosa, positiva, y que llegue a ser el fundamento de la nueva familia que pasaremos a formar. O que sea una experiencia que no culmine como esperábamos y debamos partir nuevamente de cero.  Hasta que llegará la persona más adecuada, y entonces tendremos nuestro propio núcleo familiar.

Y repetiremos lo que vivieron e hicieron nuestros progenitores, en muy buena medida, y sumaremos seres a la humanidad toda.

Pero en medio de ese ciclo de vida sobre la superficie del planeta, abrigan enormes problemas, tensiones internacionales y propias de cada país y región, y surgen confrontaciones y guerra. Los muertos que se cuentan por miles, destrucción, horror. 

Una rápida recorrida por las diversas situaciones planetarias, nos lleva a reconocer el flagelo del crímen organizado, el narcotráfico y sus víctimas, la prostitución llevada a niveles sofisticdos, la aceptabilidad de conductas antes totalmente reprensibles, la pérdida a raudales de valores morales, el rechazo de instituciones antes beneméritas debido a su corrupción, las ambiciones de individuos que usan la ideología y la política como medios de llegar al poder, el engaño a los pueblos, y el abuso de ese poder en beneficio propio y de secuaces, y en medio de todo ese deterioro, hay millones sin médico ni medicinas, sin trabajo y sin alimento cotidiano y una cama donde dormir. 

El planeta se muestra lleno de contradicciones insoportables, y de pronto surgen estallidos, violencia, y se asoma la sombra de una hecatombe nuclear.

No es imaginación. Está dentro de lo posible. Aunque nos distraigan un viaje a la Luna, la Inteligencia Artificial, la supercomputadora en base a física cuántica, nada sustituirá a la inocente risa de un bebé.

Entonces nuestra peripecia humana puede transformarse de golpe en una crisis de proporciones incontenibles, de una destrucción de la civilización misma. De un planeta que quedará árido.

Lo que hasta hoy dimos por cierto y seguro se transforma en posibilidad, amenaza y luego realidad imparable. 

La humanidad deja de ser tal. Si alguien aún queda vivo, será por poco tiempo entre los restos humeantes de lo que fue definitivamente destruído.

Confieso que es el temor que tengo por la humanidad toda, y por mi núcleo de amistades esparcidas por el planeta y mi pequeña familia.  

Quiero con todo mi ser que cuando yo ya no esté, el planeta siga existiendo, que sea posible la vida en paz, que se venzan obstáculos y resistencias. 

Que se supere la criminalidad y la inmoralidad deje de reinar. Que haya un nuevo amanecer. Y que mi descendencia pueda continuar siendo, y desarrollándose. 

Quiera el Ser en Sí que eso ocurra, que así sea, es mi deseo más profundo, y mi humilde ruego.