Thursday, February 19, 2009

¡GRACIAS EMMANUEL!


"Y llamarás su nombre Emmanuel, que traducido es: con nosotros Dios" Mateo 1:23


Eran las 4 de la mañana, sí exactamente las 4, porque miré el reloj.

Llevaba ya media hora en que de golpe me había despertado, como si hubiese sonado una alarma.

La alarma era el cúmulo de frustración, de dolor, de contrariedad por sentirme no correctamente comprendido.

¿Me había equivocado en mis expresiones? ¿Fui como tantas veces, explícito o sincero de más? (pero, ¿puede haber una demasía en ser sincero?)

¿O tal vez ejercí una presión indebida de la cual ni cuenta me di?

Sólo sé que de pronto se había abierto delante mío como un inmenso abismo oscuro, y yo caía en él irremediablemente, listo a estrellarme en un fondo que ni siquiera atisbaba a ver, pero que intuía.

Y entonces, me rodearon en mi habitación solitaria unas luces blancas, a mi izquierda, y a mi derecha.

Y me dije: “post-imágenes de luz, que quedaron en mi retina”. Pero me había dormido a la hora 23. ¿Cómo podrían haber perdurado tantas horas despues?

Como fuese, tenían todas las caracteristicas de post-imágenes.

Pero entonces, me dije “dialogaré con Emmanuel, porque él sabe lo que hay en mi corazón, y pediré perdón, y pediré me guíe en el camino, y pediré que bendiga a la persona en quien pensaba, y que ella también me perdone, porque la entiendo y la comprendo”.

Y de pronto sobrevino sobre mi una gran paz. Y me dormí de nuevo.

Y hoy, sólo puedo dar testimonio del poder de la oración.

¡Gracias Emmanuel!

enigma

MI BLOG...

Mi blog es abierto
No tiene restricciones
Por él me expreso libremente
Y busco el encuentro
de corazones.

enigma

Monday, February 16, 2009

ESTÁ BIEN PENSAR, PERO MUCHO MEJOR, SENTIR



Cuando en 1637, el filósofo y matemático francés René Descartes escribió su famosa frase “Cogito ergo sum”, (Pienso luego Existo) en su Discurso del Método, ubicó a la capacidad de pensar, como el pináculo de lo que nos hace sentir que vivimos, que existimos.

Y seguramente, como el máximo alcance propio del ser humano: un ente pensante.

Pero, en su propio enfoque, tal vez habría que traducir más propiamente esa frase como “Dudo luego Existo”, sentando así las bases de la filosofía de la ciencia. Una ciencia empírica, de las percepciones tangibles, capaz de medir y analizar.

Para Descartes el mero hecho de dudar demostraba que existía.

Tal vez por eso, hasta el día de hoy, la ciencia es como un individuo con una sola pierna. Suele la ciencia ser atea, y hasta hacer del ateísmo un dogma. “Si no eres ateo, no puedes ser científico”, dirían algunos.

“Si no reniegas de una inteligencia a escala cósmica que nos supera totalmente en nuestra mera capacidad de inteliger y comprender magnitudes de existencia que nos sobrepasan de manera gigantesca, no puedes ser creíble en tu actividad científica.”

Pareciera que hay que rendir pleitesía o adoración al Sr. Darwin, quien no fue tan exagerado como sus seguidores, al afirmar algo evidente como lo es la evolución de las especies.

Lo que algunos –miopemente—no perciben, es que aún en la evolución hay un diseño inteligente, hay una tendencia, un proceso que como una flecha, ocurre en un sentido y no en otro. En fin, un plan, un propósito.

Cuando algunos describen todo cuanto existe como una casual combinación de una cantidad inconmensurable de factores que provocan vida, y que han permitido el desarrollo de nosotros –humanos—como especie inteligente, se están quedando con una visión totalmente superficial, carente de sentido histórico en proyección futura. Carente de razón.

Realmente, no le hacen ningún honor a la inteligencia humana, al pensar de esa manera.

Pero lo que no puede tolerarse, es que en la libertad que es expresión máxima del ámbito en que lo humano ha de desarrollarse, se impongan --en un silencio cómplice-- normas no explicitadas, y una sorda conspiración para excluir a unos y favorecer a otros, en lo que en el fondo, es una postura no científica, sino simplemente ideológica. Y como tal, sujeta a error, a debate y a superación.

Y de paso, una intolerable discriminación.

En tanto, y volviendo al amigo Descartes, dudar como forma sitemática de probar algo diferente, distinto, nuevo, desconceretante, es sin duda una forma que puede transformarse esencialmente en una metodología de acción. Particularmente en el ámbito científico.

Pero decía que la ciencia es como un individuo con una sola pierna. Tal vez faltó que alguien, a la par de Descartes, dijera “Siento, luego Existo”. Porque finalmente, no es el pensamiento solo, lo que más caracteriza al humano, sino su capacidad de sentir.

De tener empatía o antipatía por algo o alguien. De asumir con sacrificio una causa noble y trascendente sin mirar el costo. De arriesgar la propia vida en aras del bien de otros.

¿Qué determina que alguien se lance al rescate –aún a riesgo de su propia vida—para salvar a otro humano? ¿Un frío y calculador pensamiento que discierne en milésimas de segundo qué es lo apropiado o conveniente a hacer? No! Lo decide un sentimiento de solidaridad esencial con el otro, lo decide un sentido de deber que no especula con la seguridad o beneficios propios. Lo que cuenta en ese momento es una vida que se puede perder.

Y eso, es mucho más humano y mucho más poderoso que todos los pensamientos juntos.

Eso es lo que le falta a la ciencia, y a muchos científicos.

Por eso también la ciencia carece de ética. Porque no se plantea valores, sino teorias, experiencias y resultados.

La humanidad puede “progresar” en conocimiento y en desarrollo tecnológico. Pero cada vez se constata que está más carente de valores. Cada vez ignora más lo trascendente que nos ayuda a ser más humanos. Cada vez priman menos los sentimientos. Estamos formando una humanidad de ignorantes y de brutos.

Y las ilustradas elites que manejan y dominan todo eso, quieren servirse de un mundo de estúpidos mentales, esclavos de la industria del entretenimiento (bien planificado y deliberadamente dosificado), con el que embotan la mente y deterioran gravemente la sensibilidad.

La consigna es: las masas no deben pensar.

El “Cogito ergo sum” está reservado para las castas dirigentes, para los que en reuniones supersecretas, combinan sus malditos intereses económicos, y controlan de esa manera al planeta todo. Deciden cuántos millones tienen que morir en un lado u otro.
Cuándo hay que hacer una guerra y cuánto debe durar.

Es menester abrir lo ojos a una realidad que nos lleva al despeñadero.

Pensemos, sí, pero no dejemos de sentir. No actuemos como simples bestias, como animales salvajes o cuasi, movidos sólo por los instintos.

No se trata de negar nuestros instintos, como quieren algunos castradores de la humanidad refugiados en sus torres eclesiásticas. Pero, se trata de combinar maravillosamente nuestros instintos, de modo que al vivir momentos muy especiales, nos conectemos con el centro de todo cuanto existe, fue, es y será.

Después de todo. Somos seres del diálogo. No somos solos. Necesitamos del otro o la otra.

Somos humanos y nos humanizamos cuando actuamos y convivimos en una sociedad. Un ser humano dejado solo, pierde su humanidad.

Y ese diálogo que tenemos entre nosotros, aún presiente, intuye y añora, un diálogo mayor, un diálogo superior, un diálogo con ese poder de ser de todas las cosas. Con la fuerza creadora permanente, con quien da sentido a nuestra evolución, a partir de un momento creacional.

¡Ojalá sea tu experiencia!

enigma

Saturday, February 14, 2009

AMOR DE ESPOSOS - En este 14 de Febrero


La niña de cinco años nos vio juntos, y en un momento me preguntó: ¿ella es tu esposa?, le dije, Sí. ¿la amas?…

El silencio fue breve…y le respondí: “Sí, de una manera especial.”

La niña quedó satisfecha con mi respuesta –al menos eso espero—porque no preguntó más nada y se fué con su mamá que estaba haciendo unas compras.

Y ese simple episodio, ocurrido apenas ayer, me llevó a que hoy escriba sobre el amor de esposos.

El amor de esposos no es como el amor volcánico. Éste de pronto entra en erupción, lanza enormes llamaradas al cielo, se derrama en lava y cenizas, hasta atemoriza, hace temblar la tierra, y causa enorme impresión.

Pero como el volcán, la erupción se termina, y vuelve a dormir, quedando así por largo tiempo. ¡Se acabaron los fuegos artificiales!

Los romances son así: intensos, ruidosos, espectaculares, muy atractivos, deliciosos, pero…efímeros.

El amor de esposos es austero, el sobrio, demanda asumir responsabilidades, une pero más allá de los momentos de romance o intimidad. Une en lo medular de una unión entre un hombre y una mujer. Une vida, vida que es los hijos, vida que es compartir los ingresos y gastos de cada mes, vida que es los ahorros y lo que dejaremos para los que nos sigan. Vida que es la cotidianidad de las compras en el supermercado, lavar la ropa y plancharla, preparar la comida, y hacer alguna cosa rica para saborear entre ambos.

Vida que es sacrificio y trabajo. Vida que es estrés y poco descanso. Vida que en muy buena medida se agota para otros, y no es nuestra. No la rescatamos.

Tiempo que se nos escurre de las manos como si fuese agua.

Hoy, Día de los Enamorados, nos hicimos recíprocos regalos.

Nos besamos también. Con un beso simple, sencillo.

Es un decir “estoy aquí y contigo, cuenta conmigo”. Cuenta conmigo para tus momentos y circunstancias de enfermedad y de dolor. Cuenta conmigo para sostenerte. Cuenta conmigo para seguir adelante.


El amor de esposos es especial.

Es también risas, y momentos de descanso, es ver juntos una película que alquilamos, o que fuimos a ver al cine. Y es disfrutar de la familia. De los hijos y los nietos.

Y ver que de alguna manera, uno se ha trascendido. Que el paso sobre la superficie de este planeta azul, ha dejado su huella humana en quienes le siguen.

Y para eso se necesitan dos. Para eso está la pareja.

Esos son los esposos. Los que en un día como hoy pueden celebrar el Día de los Enamorados.

enigma

Wednesday, February 11, 2009

¡AH, LA COMPLEJIDAD DEL SER HUMANO!



Cuando escribo estas líneas, lo hago profundamente emocionado, conmovido.


Es que me pienso a mi mismo como ser que es un humano, y a algunos congéneres queridísimos, y con asombro pero a la vez con alegría, constato lo complejo que somos.

Afortunadamente no somos lineales. Es una bendición que no se nos pueda motejar o rotular, o encasillar, aunque los superficiales lo hacen a diario.

Somos iguamente millones los que alrededor de este hermoso planeta azul, dialogamos con las estrellas, conversamos con las plantas, acariciamos las rocas, y nos sentimos uno con todo el universo.

Somos millones los que sabemos extasiarnos ante una puesta de sol, ante una luna que despunta en el horizonte, los que valoramos el silencio, el arrullo de las olas del mar o el canto de los pájaros. Los que amamos a los niños.

Los que no tenemos vergüenza de llogar, de alegría o de dolor.
Los que nos deleitamos con auténtica música, nos dejamos llevar por el ritmo al danzar, nos identificamos con muchas poesías, y al mirarnos a los ojos, dialogamos más que con las palabras.

Pero somos pocos, a pesar de ser millones. Somos pocos. Somos especiales, somos difrentes. Hay algo cósmico y de eternidad que se nos hace presente en nuestro propio ser. Algo que los demás no pueden comprender. Vibramos a otro nivel de frecuencias, somos cuasi transdimensionales.

Sobrellevamos la carga pesada de estar aquí, pero nos arrullamos en un mar de amor que nos transporta hacia un ámbito único y exclusivamente nuestro.


Todo en derredor de pronto desaparece.

Accedemos a una intimidad muy particular, única.

Somos los “tontos” románticos del mundo. Somos los que valoramos enormemente la amistad. Somos los que nos identificamos con los problemas de la sociedad y de otros seres humanos. Somos los que informamos y formamos opinión. Somos los que batallamos por la salud, la educación, y la paz.


Somos adalides de un tiempo sin máscaras. Un tiempo por venir.


Y aquí estamos, en el hoy y ahora, pero esperando.


Buscando siempre SER más, SER nosotros, SER.


enigma

Saturday, February 7, 2009

VOLVIENDO A LA CALMA


Ciertos instantes de la vida pasan, y se diluyen, como la ola en el mar, como la nube en el cielo.

A veces son esos instantes agitados, donde todo en derredor parace que se sacude y revuelve, como movido por el eje de una lavarropas. Pero luego, como un remanso, como pasada la tormenta, vuelve la calma. Las aguas retornan a su cauce.

La vida continúa, más o menos placentera, con sus altos y bajos, pero dentro de lo previsible, de lo cotidiano, de la normalidad si así le podemos llamar.
Y en realidad eso es lo que tiene que ocurrir cuando no existen bases suficientes, lógicas, y accesibles, para transformar una realidad presente, en otra quimérica o teórica.

Si los sentimientos fueran el único fundamento para orientar nuestra vida, andaríamos muy perdidos, pues tendriamos múltiples variaciones.
Ellos son importantísimos y ocupan su lugar, pero también lo son el pensamiento, la racionalidad, el sentido lógico, la responsabilidad individual y social, el uso inteligente de la libertad.

Nuestros sentimientos se tienen que ver compensados o complementados por todos estos otros factores que integran nuestro ser, nuestra persona, para que seamos cabalmente humanos.


No es que se terminen nuestras ilusiones, nuestro soñar despiertos, nuestros anhelos, nuestros deseos. No. Pero sí que todos ellos son encausados dentro de márgenes claros, adecuados, necesarios.


Nuestra imaginación puede remontarnos muy alto, pero la realidad se encarga de traernos rápidamente a tierra. Y en esas circunstancias, es mejor que tenamos un aterrizaje suave, de calidad.


Por el camino, siempre quedan experiencias, momentos, placideces, pero nunca debemos dejar de ser quienes somos. De los principios no se abjura.


A veces nuestra apertura emocional da lugar a circunstancias imprevisibles y a diálogos fecundos. ¡Bienvenidos! Pero nuestra apertura nunca puede ser tal que nos ponga en riesgos innecesarios.

Confieso que por ser transparente, a veces digo demás, o cometo el error de compartir cosas muy personales, dejando de lado el debido resguardo de la privacidad.

No es que me hayan invadido, sino que me he dejado invadir, en cierto modo.


Ha sido por pura bondad.

Ahora, tomo la brújula y me reoriento. Lo necesito, para continuar mi camino.

enigma

Tuesday, February 3, 2009

MOMENTOS

 
Una playa….tal vez desierta. Mejor desierta….

Sólo el sol acaricia nuestra piel y el rumor de las olas acompaña el momento.

Tu cabello vuela con la brisa, y tus ojos están clavados en los míos, como los míos en los tuyos.

Hay un silencio extático, maravilloso, cuasi infinito.

El mundo parece haber detenido su andar.

Allí sólo estamos tú y yo.  Sólo importamos tú y yo.

En tus labios se dibuja una ténue sonrisa que transmite felicidad, y en los míos también.

Extiendo mi mano y tomo la tuya y el éxtasis sigue.

No hay palabras. Sobran. No son necesarias.

Nuestros ojos son los que lo dicen todo.

En ese momento, lo imposible se torna en realidad.

En la inmensidad del universo, en este pequeño planeta azul, no hay nada más hermoso y más grande que ese momento que estamos viviendo juntos.

Extraordinariamente juntos, tú y yo.

Somos nada en medio de lo inconmensaruable de la creación, pero allí, somos todo.

Acercamos lentamente nuestros rostros, casi como midiendo el movimiento, como haciéndolo eterno, y de pronto muy suavemente, delicadamente, nuestros labios se encuentran….

No hay movimiento alguno, quedamos así juntos, suspendidos en el tiempo….

Lentamente, nuestros labios se separan, nuestras frentes se tocan, nuestros ojos casi se horadan unos a los otros, y comprendemos…comprendemos…

Tú y yo, allí.  Sólo los dos.  Solos los dos.  

La felicidad más auténtica hecha realidad. Amor…eso es, amor.
De pronto, respirando hondo, sintiendo por dentro una tremenda resignación, los dos nos incorporamos.  

Aquel momento fue tremendamente intenso, trascendente.

Estuvo tan lleno de ternura, de dulzura, que fue como si nos hubiese de pronto envuelto la magia de un maravilloso hechizo.

Teníamos que volver a la realidad. A la de cada uno, a la de todos los días.

¿Acaso no fue por eso que al separarnos, rodaron lágrimas por nuestros rostros?

Este ya era otro momento.

Pero aquel, aquel está inscrito en el libro de la eternidad.

enigma