Friday, December 13, 2019

ES TIEMPO DE NAVIDAD




No sé acerca de ustedes y vuestro país pero les puedo asegurar que aquí en los Estados Unidos de América, es tiempo de Navidad.

Lo encuentran en la TV porque muchos canales tienen una programación especial basada en el espíritu de Navidad.

Pero aún mejor, lo encuentran en la gente. Fui a un negocio para cambiar un artículo que había adquirido porque necesitaba uno de diferente tamaño, y el vendedor me dijo: “en el espíritu de Navidad, no pague la diferencia por esto”, y le dijo eso al cajero. Le agradecí mucho y le deseé Feliz Navidad.

La gente anda sonriente en todos lados, y uno siente que hay una expresión de buena voluntad.

Ese es el Espíritu de Navidad. Uno que lleva a que nos miremos con benevolencia, con simpatía, tratando de hacer que las cosas transcurran fácilmente, superando discrepancias y practicando al azar actos de bondad y de perdón.

Muy sinceramente, si en este tiempo del año no puedes o no tienes la capacidad de desarrollar tal Espíritu, no puedes celebrar completamente la Navidad, porque después de todo, celebramos el cumpleaños de Jesús, ese ser especial humano-divino, que eligió entregarse a sí mismo antes de comenzar o instigar una rebelión violenta.

Ese Jesús que proclamó el AMOR como el más grande mandamiento de Dios. Amor que nos une, que nos envuelve juntos y nos inspira para hacer lo mejor para otros, positivamente y constructivamente.

Amor que edifica fraternidad y no división o separación.

Amor que nos conduce a respetar la naturaleza, nuestros congéneres humanos, animales y plantas, el suelo y el aire, el medioambiente en su totalidad y aún el Espacio.

Todo eso está incluido en el Espíritu de Navidad.

Espero que ustedes puedan tener y compartir este Espíritu y celebrar Navidad con paz en vuestra mente y alegría en vuestro corazón. ¡¡¡Feliz Navidad!!!


Milton W. Hourcade
Textos protegidos por derechos de autor.

 

IT'S CHRISTMAS TIME



I don’t know about you and your country but I can assure that here in the United States of America, it’s Christmas time. 

You find it on TV because many channels have special programming based on the spirit of Christmas. It's "that time of the year".

But even better you find it in the people. I went to a store to change one item I bought because I needed a different size, and the seller told me: “in the Spirit of Christmas, don’t pay the difference for this”, and he told so to the cashier. I thanked him so much and I wished him Merry Christmas.

People are smiling everywhere, and you feel there is an expression of goodwill.

That is the Spirit of Christmas. One that leads to looking at each other with benevolence, with friendliness, trying to make things going easy, overcoming discrepancies and practicing random acts of kindness and forgiveness.

Quite sincerely, if during this time of the year you are not able or capable to develop such Spirit, you can't fully celebrate Christmas, because after all, we celebrate the birthday of Jesus, that special human/divine being, who choose to give himself instead of beginning or instigate a violent rebellion.

That Jesus who proclaimed LOVE as the greatest commandment of God. Love that unites us, that connects us, that binds us together and inspires us to do the best for others positively and constructively. 

Love that builds up fraternity and not division or separation.

Love that leads us to respect nature, our human fellows, animals, plants, the soil and the air, the whole environment, and even Space.

All that is included in the Spirit of Christmas. 

I wish you could have and share this Spirit, and celebrate Christmas with peace in your mind and joy in your heart. Merry Christmas!!!

 
Milton W. Hourcade
 

Sunday, December 1, 2019

UNA AMIGA, SÍ, PERO ¡QUÉ AMIGA!

Quienes me conocen. Quienes me han seguido en este blog desde que lo inicié en 2008, quienes han visto la serie de "Compartiendo en Video" por YouTube, saben muy bien cuánto valoro la amistad.

Siempre digo que luego del amor de pareja, la amistad es el vínculo más hermoso y más fuerte que los seres humanos podemos tener.

Tengo unas cuantas amigas. Están esparcidas por el planeta. En Europa las tengo en España e Italia. En Estados Unidos las tengo en Virginia, Maryland y Florida. En América Latina, tengo amigas en México, en Colombia, en Ecuador, en Perú, Chile y Argentina. Aquí en Iowa City por el momento conocidas, y nada más.

Pero la mayor cantidad de amigas las tengo --como es lógico-- en Uruguay. El Uruguay que dejé pero del que nunca me desprendí. Ese que llevo muy dentro en mi corazón, ese que viene de darme una alegría muy grande.

Allí tengo amigas de años, de muchos años. 
De entre ellas, hay una con la que nos conocimos cuando iniciábamos nuestra vida de jóvenes. Mis estudios me llevaron a Argentina, y luego volví a Montevideo.

Viviendo en EE.UU. cada vez que iba a Uruguay, siempre la visitaba, llevaba unas masitas y tomábamos un té o un refresco mientras nos poníamos al día. 

Nuestra relación fue creciendo a medida que mis visitas no fueron puntuales, de un solo día, sino de más días, al pasar yo meses en Montevideo.

Ha sido así que de ser una querida amiga más, ha pasado a ser una gran amiga, con la que tengo la mayor confianza, con quien intercambiamos confidencias, con quien nos apoyamos mutuamente a pesar de los miles de kilómetros que nos separan. 

Con  Whatsapp, no exagero en decir que compartimos el día a día de cada uno. Ciertamente es una expresión máxima de amistad, como entiendo que amigos sinceros, transparentes, que se respetan y sobre todo que se quieren mutuamente, deben relacionarse.

En la amistad verdadera no caben los misterios, los ocultamientos, las cosas escondidas, porque o hay confianza, o no la hay. O hay comunicación abierta, amplia y sencilla, o no la hay.

Eso es lo que mutuamente disfrutamos esta amiga y yo.
Por eso la distingo. No es una amiga más. Eso en parte es así, porque es una excelente persona. Buena a carta cabal.
Honesta al 100%. Alguien en quien se puede confiar totalmente. Y esas son virtudes no muy comunes en la generalidad de las personas.

A su vez, es discreta. Otra cualidad muy especial.
Y ese cúmulo de cualidades me obliga a mi a estar a su altura --lo cual no es facil-- porque como amigo, no le puedo fallar.

Pero ella sabe cuánto la valoro, cuánto me importa su vida, y cómo me preocupo por sus asuntos.

Realmente es una satisfacción grata al espíritu vivir una amistad de esa calidad. 

Bien puedo decir entonces lo del título: una amiga sí, pero ¡qué amiga!

A mis lectores y lectoras les deseo que entre sus amistades tengan un amigo o amiga como es ella. 

Aún nuestros problemas, nuestras angustias y pesares, hallan en una persona así un remanso de comprensión y acompañamiento que valen oro.

Milton W. Hourcade
Textos protegidos por derechos de autor