Wednesday, June 28, 2023

AMISTAD QUE VENCE FRONTERAS Y TIEMPO


Tal vez parezca tonto señalarlo, pero ¿alguna vez se pusieron a pensar que (en español) la palabra amistad comienza con las mismas letras que la palabra amor?

Pienso que --en todo caso-- es una muy feliz coincidencia.

Una verdadera amistad nunca se termina. Se cultiva, se sostiene, se refuerza --no más sea cada tanto cuando se está a miles de kilómetros de distancia-- pero jamás se le pone un punto final.

Si alguien hace eso, realmente no se trata de una persona amiga, sino de alguien que tiene un pobrísimo concepto de lo que involucra una auténtica amistad.

Hay gente así. La he conocido. Un pequeño desacuerdo en algo, o un serio malentendido, ha hecho que dispararan de ser amistades, como si hubiese ocurrido algo trágico. ¿amigos/as? No. Cuando ese sentimiento es auténtico, es eterno.

Así lo entiendo. Así lo entiende una muy queridísima amiga que tengo en Montevideo, Uruguay.

Nunca nos hemos fallado. 

Nos conocimos de jóvenes, 18 a 20 años. Ella se casó joven y desapareció del círculo de amistades reunidas en torno a una iglesia. Tuvo dos hijas a las que terminó criando sola pues se divorció de su esposo que le traicionó.

Esa situación de mujer casada y luego madre, la ausentó de aquel grupo juvenil originario.

Después de años, nos volvimos a encontrar personalmente por motivos de trabajo. Fue un gusto volvernos a ver, pero cada uno estaba en lo suyo. 

Ella ya sola. Yo casado y con un hijo creciendo.

Mi venida a EE.UU. hizo que la distancia entre ambos sea de 9.239 kilómetros. 

No obstante, cuando cada verano viajaba a Montevideo para mis vacaciones, nunca dejé de visitarla en su apartamento, llevando algún pequeño presente y pasando un tiempo conversando sobre las novedades y cuitas de cada quien. A lo sumo era una visita solamente, pero suficiente para mantener el vínculo.

Luego vino mi viudez. Algo que revolucionó mi existencia, algo inesperado, un fuerte golpe a todo mi ser. 

Cuando surgió un amor en México, lo comenté con mi amiga por la total confianza que nos tenemos sabiendo que de ella no iba a salir ningún comentario con nadie. Y así fue.

Ese amor se terminó. 

Quedé irremisiblemente solo, y mi amiga ha sido más que mi "paño de lágrimas", quien con un pensamiento claro e inspirado, y con su fe, me dio aliento y sostuvo, hasta que logró --andado el tiempo-- que aquella angustia y depresión que me causaba la repentina ruptura de una relación de amor, se disipase totalmente.

Ella es realmente una interlocutora válida. Con ella intercambiamos temas del diario vivir en ambos lados del planeta. Pensamientos y sentires, y la valoración de la fe en Dios, que compartimos plenamente.

Pero por estar ambos solos, es también un compartir de nuestras vidas a medida que continuamos existiendo, problemas, dudas, desafíos, asuntos de salud, proyectos, etc. 

De esa manera, a pesar de la distancia, nos sentimos acompañados y apoyados mutuamente. 

Y para mi esa es la muestra más clara de lo que comprende una auténtica amistad. Estar uno para el otro y por el otro. 

A veces discutimos sobre un tema, pero jamás eso implica un quebranto de nuestra amistad. Nos respetamos en la discrepancia, pero por sobre todo valoramos nuestra relación.

Para mi eso es un neto ejemplo de amistad. Una que vence fronteras y el tiempo. Una que permanece incólume, que no se interrumpe, que no se abandona, que se desea fervientemente continúe y contar con ella.

Deseo para todos ustedes, amigas y amigos, que realmente lo sean de quienes consideren como tales, que nunca les abandonen ni encuentren una exclusa para dejar la amistad. 

Porque la amistad es un don precioso que la existencia nos permite vivir.

Monday, June 26, 2023

VIVIR ES UNA AVENTURA


 Cuando vivimos estamos permanentemente apostando al mañana, hacia el futuro. Damos por sentado que continuaremos existiendo. Hacemos planes.

No obsantante, el futuro es incierto. Lo que puede depararnos no lo podemos conocer de antemano. Pero confiamos que lo habrá y lo viviremos.

De pronto, un accidente, una enfermedad propia o de un familiar, un deceso, troncha por completo nuestros planes, y nos enfrentamos a una relidad diferente, no soñada, querida ni esperada.

Y no podemos soslayarla. Estamos inmersos en ella y debemos asimilarla. Se transforma en nuestro presente.

A mi me ha tocado vivir presentes no queridos ni esperados: me tocó vivir en medio de una violencia social inaudita en Uruguay, cuando la guerrilla digitada desde Cuba llevó al país a una guerra interna jamás imaginada. 

La ideologización calenturienta de unos pocos gestó una tragedia nacional que todo el país sufrió, menos ellos que estaban quriéndola y la buscaron con ganas.

Claro, cuando perdieron, cuando fueron derrotados, mordieron la derrota con rabia, y se juraron vengarse. Y lo han hecho, y lo siguen haciendo hasta ahora, bajo una cosa absurda llamada "Memoria". 

Una memoria sesgada, una versión falsa de la realidad, de la cual siguen viviendo y explotando, mientras le sacan provecho económico.

Quienes sufrimos fuimos los ciudadanos que no teníamos nada que ver con esa "lucha", y que estábamos en medio de dos fuegos, viviendo cada día con la zozobra de no saber si no sería el último.

Eso pasé, y eso no atormenta mi mente y prefiero dejarlo sanamente en el rincón de recuerdos en los cuales más vale ni pensar. ¿Para qué?, ¿qué sentido tiene, después de todo? Pasó, fue. Que no vuelva nunca más. 

También me tocó estar 11 meses desempleado. Una experiencia única que nunca imaginé que tendría que vivir. Y sin embargo así fue. 

Once meses saliendo cada mañana con un diario bajo el brazo, buscando direcciones de lugares que ofrecían empleo, para encontrar que  había lugares inexistentes a pesar de lo cual se anunciaban y más de una vez. 

Recuerdo la frustración enorme que sentíamos quienes estábamos en esa búsqueda, porque casi a diario nos volvíamos a encontrar en algún lugar y comentar que no existía, o la dirección estaba equivocada.

Y otra situación totalmente inesperada fue cuando mi esposa vino de hacerse una biopsia y me dijo que tenía un cáncer muy agresivo. Dios sabe cuánto lloré y cómo toda mi disposición fue la de estar junto a ella hasta el último hálito de su existencia. 

Y eso lo cumplí a cabalidad. 

Sólo la fuerza de voluntad, su ganas de vivir, hicieron que pese a la grave enfermedad, continuase existiendo más allá de lo esperable, según me lo confiara su oncóloga. 

Y no fue una existencia pasiva, sino ya en un tiempo final. Porque desde el diagnóstico, pasando por sus tratamientos con quimioterapia y radiación, ella siguió trabajando, a pesar de tres internaciones en hospital.

Tremenda ganas y fuerzas de vivir. 

Me sorprendí a mi mismo haciendo cosas que ni hubiera imaginado. La nurse que periódicamente venía a casa, me felicitaba por cuanto hacía. 

Después que toda esa tormenta pasó. Cuando quedé irremisiblemente solo, aparentemente una mujer se enamoró perdidamente de mi. 

En ese momento era hermosa, suave, dulce, compañera. Me hizo inmensamente feliz. Aquel romance fue algo muchas veces soñado por mi, que se había hecho realidad.

Claro que hubo una situación complicada por su lado, lo cual no le impidió buscarme y enamorarme.

Pero luego de hacerme suyo por casi tres años, de golpe, invocando esa situación personal,  la plantea como algo ineludible y determinante de que nuestra relación termine. 

Y quedé solo. Sin poder sobrellevar su ausencia.

Añorando las cosas hermosas vividas, y viviendo la decepción y la angustia de que no formasen más parte de mi ser.

Una etapa que me costó superar, pero que ha quedado atrás.

Vaya si son cosas tremendas las que a uno le pueden ocurrir. Esas no imaginadas, queridas ni planeadas. Por eso vivir es una aventura.

Pero también, cuando perdí un empleo, busqué hasta encontrar una posibilidad, y mediante un exigente concurso la gané, y volví a estar dignamente ocupado.

Y cuando estuve allí unos años, precisamente por mi labor de informativista, me enteré de una posibilidad casi quimérica. Pero no me arredré. Entendí que estaba capacitado para animarme y me presenté a otro concurso, más exigente que el primero. 

Resultado: dejar Uruguay para ir a vivir a Estados Unidos, haciendo periodismo radial. El que comencé con éxito en CX-14 "El Espectador", el que me llevó luego a conducir aquel programa nocturno que muchos recordarán, titulado "Siglo XXI", cuando aún estábamos en el Siglo XX. Una tarea radial con visión prospectiva, que iba de lunes a viernes, de 22 a 0 hora, por "Radiocolor Panamericana". 

Una experiencia inolvidable y estupenda, que se la debo a un gran amigo de años, un periodista con mayúscula: Horacio Mayer.

Y cuando resulté triunfador para ocupar una de las 4 vacantes de periodista radial internacional en la Voz de América, cargo al que se habían presentado y dado prueba 260 periodistas de toda América Latina, comencé una experiencia única, valiosísima y muy provechosa del punto de vista profesional.

Se abrieron puertas inesperadas, y fue un gusto enorme trabajar con colegas muy capacitados y de calidad: el uruguayo Roland Massa Ferreira, el argentino Oscar Underwood, el chileno Andrés Moreno, el cubano Oscar Miñoso, y el panameño Ramón Levy. 

Y cómo no tener presente el compañerismo y el afecto de colegas como la ecuatoriana Betty Endara, la colombiana Zulima Palacio, la Puertorriqueña Ana Delma Ramírez, la venezolana Sylvia Popoli y la Boliviana Mercedes Antezana. 

Ya jubilado, no habiendo aún vacuna disponible para mayores de 70 años (hasta que la hubo) debí cuidarme para no contraer el virus del COVID. ¡Y lo logré! 

Fue pasar otra situación inesperada. Por momentos con cierta zozobra e incertidumbre, pero apostando con fe a continuar existiendo. 

Y cuando llegó la ansiada vacuna, tuve sucesivamente en el tiempo 4 dosis. Así viajé internacionalmente. 

Uno puede trazarse planes, proyectos, gustos a darse. Pero la vida nos va llevando, nos da sorpresas buenas y de las otras. 

Ciertamente que a través de todas ellas, vamos madurando, creciendo como seres humanos, y teniendo experiencias únicas que podemos volcarlas en beneficio de otros.

En medio de todas esas vicisitudes, nunca le fallé a la decisión que tomé en 1958, de dedicarme a investigar y estudiar los Fenómenos Aéreos Inusuales, como elegí llamarles. 

Y como ustedes saben, continúo en ello.

Porque vivir, ¡es una aventura! 

Milton W. Hourcade



 



Sunday, June 4, 2023

SOBRE LA PAZ

Amigos y amigas todos, esta tarde, en mi soledad sentí la necesidad de compartir algo con ustedes.

Me siendo un tremendo deudor, especialmente de todos de ustedes quienes han seguido mi serie de artículos escritos en este lugar de la Internet. 

Porque hubo momentos estupendos, fecundos, productivos, en que llegué a escribir 204 artículos en 2014 (la última vez en que escribí tantos). 

Y después, poco a poco, como una llama que se va extinguiendo lentamente, la cantidad de artículos fue amainando, hasta llegar a la vergüenza de 25 en todo el año 2022.

De 2009 a 2015 fueron los años en que más escribí, en que abordé diferentes temáticas: el amor, la amistad, los niños nuestros adultos, la violencia en el mundo, la sexualidad, etc. 

¿Qué escribir hoy? 

Dos preocupaciones: la paz mundial y la sociedad estadounidense en la cual vivo.

Déjenme que diga algo sobre la paz mundial.

Esa paz tan anhelada y nunca cumplida a cabalidad, porque no creo exagerar si digo que luego de la Segunda Guerra Mundial, no hubo casi un día en que no haya habido guerra en alguna parte del planeta.

Puede haber sido una confrontación interna en un país entre facciones armadas rivales, o el conflicto cada tanto renovado entre la facción palestina Al Fatah e Israel, o bien fue la guerra en Vietnam, en las Islas Malvinas, o en Irak o Afganistán, como ahora en Ucrania, y facciones en Somalia. 

Detrás de todo, siempre hay enormes intereses financieros y de influencia política en juego. Y siempre salen ganando los fabricantes de armamento. ¡Qué horror! y qué sinsentido, llamarse humanos, y ser lo más des-humanizados posible.

Hablar de paz, darse la mano con adversarios, pero detrás de la fachada, la siempre terrible incógnita de hasta cuándo se darán la mano, o se dirán de todo entre sí, y se lanzarán a la loca aventura de una guerra capaz de terminar con la Tierra toda, de usarse armas nucleares.

El primer paso hacia una paz segura, sería la destrucción de TODAS las armas nucleares. Un mundo sin armas nucleares al menos aseguraría que el planeta como tal no podría ser destruído y que por generaciones no habría que lamentar secuelas de la exposición a radiación.

Lo otro a no tolerar, es el expansionismo. Rusia invadiendo Ucrania. China con ganas de apropiarse de Taiwán. 

Pero aparte de las acciones bélicas o cuasi bélicas, está el expansionismo solapado de los vínculos culturales, de los vínculos comerciales que aplican un nudo a los socios más débiles, de la presencia física de extranjeros adquiriendo tierras, cursos de agua, etc. edificando en zonas que luego se transforman de ingreso restringido a quienes no son los extranjeros que las han edificado, etc. 

Y entre medio, el robo de patentes y de ideas sobre diferentes adelantos tecnológicos a todos los niveles, y la presencia solapada de espías, a pretexto de poner negocios, e instituciones culturales o deportivas, y otras. Y ni qué hablar del hackeo por Internet.

Todas esas formas revisten una invasión, el ejercicio efectivo de un dominio creciente, un verdadero imperialismo. Y todo eso debe terminarse, porque en tanto eso esté, se tolere, o se ignore, es también imposible cimentar una auténtica paz.

Esto pienso. 

Milton W. Hourcade