Saturday, November 27, 2021

LA VARIANTE ÓMICRON Y LA PREGUNTA: ¿HASTA CUÁNDO EL COVID-19?


Lo voy a decir sin ambajes: ¡SOMOS HÉROES!

Sí, lo somos.

Quienes --como en mi caso-- fuimos desde el inicio de la pandemia (1o. de Diciembre de 2019 en Wuhan, China) señalados como personas en alto riesgo de contraer el virus, sabíamos que íbamos a recibir la vacuna --cuando la hubiera-- muy tarde en el tiempo.

Antes estaban los ancianos en casas de salud y en hogares para ellos, estaba todo el personal de primeros auxilios, policía, bomberos, médicos, nurses, auxiliares de medicina, las personas en actividad, y finalmente nosotros.

Supimos cuidarnos, estar en una permanente cuarentena, sólo quebrantada por la necesidad de proveernos de alimentos, medicamentos, o cortarnos el cabello. Luego, el encierro, y en el caso de quien escribe, la soledad. 

Usando máscara permanentemente excepto en el hogar, y manteniendo distancia social cuando se hacía necesario compartir lugares con otras personas. Evitando deliberadamente acudir a lugares --aún al aire libre-- donde hubiera una concentración de personas, ya que era imposible determinar quién estaba vacunado y quien por no estarlo podía transmitir el virus (como ocurrió en varios sonados casos de personas participando en reuniones sociales).

Fuimos millones los que alrededor del mundo soportamos estoicamente todas esas limitaciones hasta que llegaron las vacunas. Primera dosis, al mes segunda dosis, y luego de seis meses, tercera dosis. 

Afortunadamente estas tres dosis nos aseguran una excelente barrera y si acaso la nueva variante nos atacara, sabemos que contamos con una fuerte defensa que impedirá que tengamos que internarnos o terminar falleciendo.

Con esta esperanza enfrentamos esta segunda variante del virus, pero cabe la pregunta: ¿cuándo definitivamente el virus será muerto y bien muerto?, ¿cuándo dejará de existir para que no nos amenace más?

Porque, digámoslo claro: ¡la gente está harta del Coronavirus!. 

Tal vez nunca como ahora haya  quedado demostrado que el ser humano es gregario por naturaleza. Que necesita reunirse con otros, conversar, compartir comida y bebida, sentirse acompañado, valorar la amistad en forma tangible, ser con sus familiares, participar socialmente.

Y eso, tan profundamente humano, nos está faltando, y esa falta se siente hondo.

Los profesionales de la salud de todo el mundo, y especialmente los epidemiólogos, deberían formar un "Escuadrón de Médicos" para darle la batalla final y derrotar definitivamente al Coronavirus. 

Algo así se está necesitando en forma urgente. 

¡Esperemos que ocurra! 

Milton W. Hourcade


 


Thursday, November 11, 2021

HUMANOS, SÍ. SORPRENDENTES Y EXTRAORDINARIOS

 

En medio siglo --apenas-- el ser humano ha avanzado de manera exponencial en prácticamente todas sus actividades. 
 
Hemos pasado de la pequeña caja con imágenes en blanco y negro, a la gran pantalla a todo color y con una fidelidad de imagen como nunca antes se vio.
 
La internet nos conecta en forma universal, y nos permite el acceso a bibliotecas universitarias, trabajos académicos, el deporte, la música, el entretenimiento, la investigación, en una palabra, a todos los campos de la actividad.
 
El Espacio cada vez nos es menos ajeno. Primero fue la NASA, y una pequeña pelota con antenas girando en torno a nuestra Tierra. Hoy somos exploradores enviando sondas, y hasta un helicóptero que viaja sobre la superficie de Marte.
 
En el ámbito de la medicina, hemos creado en tiempo récord --como nunca se diio antes-- una vacuna eficiente para combatir un virus que ha hecho estragos en la humanidad.
 
Hoy es posible detectar enfermedades como nunca antes, y curarlas. Hacer maravillosas intervenciones quirúrgicas y complementar partes del cuerpo (incluído el corazón) que nos prolongan la vida.
 
Hoy si queremos, son también ciertas la poesía, el afán de superación,l la amistad, la empatía, la solidaridad y el amor. 
 
Cuando un niño pequeño aprende a manejar lo cibernético al punto de sorprendernos, cuando la interconexión es total, cuando hemos dado un salto cualitativo enorme en apenas 50 años, al punto que un pequeño no puede concebir un mundo donde las noticias sólo se obtuviesen por la radio o un diario, donde no existiera TV, ni celular....cuanto todo esto ha ocurrido y está ocurriendo.
 
Cuando hay aparatos capaces de cruzar el cielo a velocidades hipersónicas, cuando el diálogo cerebro-computadora cada vez es mayor, cuando los robots están sustituyéndonos en enorme cantidad de tareas y hasta en el pensar, no entiendo qué cosa impide a algunos humanos no reconocer todo cuanto somos capaces de hacer y crear, como para que algo experimental y de características fuera de lo común, o algo tan simple como una voluta de humo (alguien dijo "humo sólido"!! véase hasta dónde llega el grado de ignorancia de alguna gente) lleve a muchos a pensar en que una inteligencia no humana está entre nosotros. 
 
Y entonces se adentran en un ámbito mítico en que casi todo es posible, y con neologismos y otras argucias, procuran convencer a otros (mediante venta o suscripción a algo) que ellos tienen un conocimiento especial y una verdad que revelan a los iniciados.
 
La primera inteligencia existente en este único, irreproducible Planeta Tierra, es la del ser humano mismo. El de filósofos y artistas, el de deportistas y genios. 
 
Sí, como humanos hemos creado y seguimos creando cosas fantásticas, cosas de las que nunca antes supimos. Pero somos nosotros, nadie más que nosotros. 
 
Negarnos a aceptar esto tan simple, para buscar y encontrar una explicación rebuscada y antitética, no hace más que gritar nuestra incapacidad de absorber el progreso, de inteligir con finura y calidad, y de darnos cuenta de la realidad. Esta realidad supera cualquier pretendido "misterio"; y es digna de asombro.
 
   Milton W. Hourcade


 

Sunday, November 7, 2021

"NO TE RINDAS" - HACIENDO JUSTICIA A SU AUTOR

El viernes 15 de Febrero de 2013, bajo el título "¡Que salga el autor o autora!" publiqué en este blog: "No te rindas" y escribí: "el hermoso poema, muy bien estructurado y con un magnifico mensaje, no pertenece en realidad al famoso autor uruguayo."

Y agregaba: "De modo que desde aquí me dirijo a la gente estudiosa de la literatura latinoamericana, y especialmente a los foros de escritores, para que alguien se expida al respecto, o finalmente, que salga el mismísimo autor o la mismísima autora, y asuma su responsabilidad."

Héte aquí que merced a una publicación hecha por Infobae, donde el poema aparece una vez más atribuido a Mario Benedetti, el autor del mismo, un argentino llamado Guillermo Mayer, sale públicamente a aclarar que el poema le pertenece. Aún más, que la versión más conocida no es tal cual escribiera su poema, que hay algunas diferencias. 

Aquí, con gusto, presento al auténtico poema No Te Rindas. Y la versión atribuida a Benedetti para comparar.




 Milton W. Hourcade



Me excuso de no agregar una música como era mi costumbre, pero el sistema no me lo permite.

 






















 

Tuesday, November 2, 2021

MI LIBERTAD DE EXPRESIÓN


 La libertad de expresión es un derecho inalienable del ser humano, consagrado a nivel internacional y en toda legislación democrática.

Como toda otra libertad, hay que usarla con responsabilidad. No es libertad para mentir, para injuriar, para espetar palabras profanas en los medios sociales, para lanzar falsas acusaciones, para hablar mal de terceros inconsideradamente.

Pero es un derecho que tenemos que ejercer con gozo, con alegría, porque es el derecho a poder expresarnos, a decir lo que sentimos y pensamos. A hablar de lo vivido y nuestras experiencias. A discurrir sobre lo que deseamos y esperamos de futuro, sobre lo que queremos hacer y lo que queremos ser.

Y considero que esa libertad bien entendida y ejercida, no la puede cercenar nadie. Y no hablemos de gobiernos, sino de personas.

Cuando alguien bloquea todo medio de comunicación que puedo usar, está cercenando mi libertad de expresión, está demostrando un terror a leer, escuchar o ver cosas que presupone no le van a agradar, sin hacer siquiera el ejercicio humano esencial de averiguar de qué se trata. Y siempre hay tiempo para responder si acaso es necesario.

Cuando alguien se molesta, perturba y no le agrada o hasta le pone triste el hecho de que yo haga referencia a experiencias y momentos vividos, eso no puede ser motivo para que me tenga que aplicar a mi mismo una mordaza, y callar. No puedo soportar semejante censura.

Mis sentimientos son intensos, fuertes, profundos. Y me asiste todo el derecho a decir que viví un período cuya duración fue de cinco años en total, pero los dos primeros a nivel cibernético exclusivamente, que fue único, especial, maravilloso, algo que nunca me había sucedido de esa manera hasta entonces.

El romance, la poesía, la música, el encuentro de nuestros ojos, y todo lo demás, compusieron una sinfonía de situaciones vividas entre ambos que fueron una delicia.

Fue un remanso luego de un gran dolor. Fue algo providencial que me ayudó a superar una pérdida irreparable.

Pero mirado hoy con honestidad, fue un gran error que cometí.

Dadas las circunstancias que rodeaban esa relación, desde el principio debí haberme mantenido en las mías, decirme “esto no puede ser”, y haber tenido la fortaleza espiritual de decir “no”.

Era mi deber, era lo que correspondía. Cedí a la dulzura de la invitación, a sentir lo que le hacía falta a mi alma. Y entré en un camino que no debí haber recorrido.

He pagado caro las consecuencias de ello. Gracias al Ser en Sí que estoy sano y lo suficientemente fuerte como para que –aunque ya en dos momentos mi salud fuese afectada--, los superé ambos.

Hoy estoy en paz. Ese recuerdo no me conmueve.

Estoy tratando de rehacer mi vida. No es fácil a mi edad, y además hay factores ajenos a mi voluntad que colocan dificultades en el camino. Tal vez se puedan superar de alguna manera.

Mientras tanto, a todos deseo el bien, y mucho más a quienes de manera tan especial han tocado o tocan mi vida. Mis amigas y amigos, diseminados por el mundo, pero que se hacen un apretado manojo todos juntos en mi corazón.

A todas y todos, ¡gracias!

Milton W. Hourcade