Tuesday, February 22, 2022

IGNORANCIA SEXUAL

Cuando se explora la Internet, y especialmente YouTube, sorprende la cantidad de videos dedicados al tema sexual.

Médicos sexólogos, ginecólogos, psicólogos, higienistas, cada uno desde su especialidad, trata de aportar conocimiento y experiencia.

Tienen sus propios programas y videos, o se presentan en las prestigiosas Conferencias TED.

A veces diciendo cosas que suenan audaces pero que son reales y que merecen ser dichas claramente y sin subterfugios.

El silencio, el ocultamiento, el disimulo no son válidos en este tema. Hay que hablarlo claramente sin caer en ordinarieces.

Y lo que verifico, por la índole de los temas abordados, y la cantidad de gente que participa en conferencias, es que hay una gran avidez por saber, y paralelo a ello, una enorme ignorancia.

Todavía están pesando viejos tabúes. Todavía la gente desconoce su propio cuerpo. Todavía hay temores ocultos. Todavía la gente tiene mucho que aprender.

Cuando alguien tiene que dar --y de hecho ocurre- una conferencia sobre la masturbación, eso me dice que hay mucha gente que no sabe del tema, y la importancia de ejercitar esa placentera actividad.

Cuando los hombres tienen necesidad de que se les diga que sexo no es simplemente penetrar a una mujer y al rato eyacular, sino que es todo un hermoso juego de besos, lamidas, caricias, palabras, que van preparando a la mujer para la penetración, pero que le dan al hombre gran placer mucho antes de su eyaculación, eso me  indica también cuánta ignorancia hay al respecto.

Y ni qué hablar de todos los juegos sexuales, de las distintas posiciones, de lo que se puede aprender experimentando y de lo que puede resultar beneficioso, cuando la pareja ve videos para adultos.

Para algunos todo eso es como descubrir un nuevo mundo. Algo que nadie les dijo antes y que nunca oyeron.

Y también se sorprenden cuando alguien les dice que la mejor relación afectivo-sexual surge en cualquier momento, y que para eso no hay días ni horarios fijos en la semana. 

Finalmente, habrán notado que me refería a la relación afectivo-sexual. Porque la mejor base para esa relación no es gustar el cuerpo de la otra persona, sino querer, llegar a amar a la otra persona. Entonces --y sólo entonces-- la relación es completa y su compensación es hermosa.

Un sexo casual con alguien que ni siquiera se conoce como persona, es meramente una relación genital, pero no pasa de allí.  Y es en sí, una degradación del gran sexo que se puede tener y de la sexualidad bien vivida, como una vía a la felicidad. 

Milton W. Hourcade 


 

 




Tuesday, February 8, 2022

AMOR EN LA MADUREZ

 


De jóvenes, nos atrae la belleza física, somos apasionados, y si bien los sentimientos están presentes, son mayormente un complemento del gusto por la persona en sí. Su rostro, su cuerpo, sus modales.

Todo eso vivido paulatinamente, nos conduce a formar pareja y unirnos en matrimonio.

Así unidos, asumimos nuevas responsabilidades, pues tenemos que combinar y coordinar las actividades de cada uno.

Luego aparece la primera criatura, ya no son dos, sino tres. Y esa

criatura ejerce casi una dictadura sobre toda la vida hasta entonces llevada, la que  se va a ver alterada en múltiples formas.

Puede inclusive mellar sentimientos, crear fricción, y demandará el esfuerzo no sólo para velar, cuidar, alimentar e higienizar al nuevo ser, sino además, acondicionar todas las otras actividades del matrimonio a esa nueva etapa.

Pero no es un imposible, aunque si no se planifica y lleva bien, esa criatura con el tiempo va a sufrir las consecuencias de padres que no han sabido criarle adecuadamente.

Supongamos que todo va bien. Padres inteligentes saben adecuar sus actividades y tiempos, y la nueva etapa les permite aún, disfrutar la unión de ambos como elemento esencial.

Así, continuarán su vida, podrá venir una segunda o más criaturas, pero la experiencia vivida con la primera, jalonará de manera diferente la atención y cuidados a tener.

La pareja ya madura, se preguntará más de una vez, y hasta sonreirá, al acordarse de aquellos primeros tiempos, del noviazgo, de los secretos mantenidos y vividos, de las “locuras” hechas sin que sus padres supieran nada.

¿Había amor? Sí, pero más que amor –sentimiento profundo—  era la atracción física, el goce, el gusto por estar juntos y la diversión.

Ahora, en la nueva etapa de la vida, cuando la pareja ha quedado sola como al inicio, pero suma décadas más de existencia, ambos se miran a los ojos, se abrazan con ternura, sienten un mutuo agradecimiento por lo que cada uno ha vivido con el otro, y aún sin decirlo, se prometen mutuamente un firme y leal apoyo para todo lo que sea necesario.

Cada parte siente que puede descansar en la otra. Que puede compartir sus sentimientos más hondos, sus dudas, sus temores, y el diario vivir con todas sus alternativas.

La salud comienza a ser un tema más recurrente, simplemente para no descuidar exámenes y acudir a los médicos cada vez que se necesite.

Pero también, planificar viajes, paseos, vacaciones. Un disfrute

placentero de la vida, sin apuros, sin urgencias, con la serenidad que dan los años, y con un cariño hermoso entre ambos, que les hace sentirse como entre algodones.

El amor se amplifica, se agranda, abarca todas y cada una de las instancias de esta nueva etapa de vida, aumenta la sensibilidad, y no es nada extraño poderse mirar con ternura y sentir la profunda felicidad de estar juntos.

Wednesday, February 2, 2022

SOBRE EL AMOR AUTÉNTICO

"El corazón tiene razones que la razón no entiende." Blaise Pascal

Sí, el corazón es insensato. No es racional ni lógico. No sigue el camino de la razón, pero tiene sus propias razones.

¿Acaso puede explicarse el amor?

¿Puede explicarse ese extraordinario, profundo, conmovedor y transformador sentimiento que toma todo nuestro ser, hasta la última de nuestras células, y las dispone todas a favor de un encuentro maravillosamente humano, que es la relación con la otra persona?.

El amor es el hecho, el acontecimiento más humano y exquisito que puede desarrollarse entre dos seres.

Ese amor, arrobador, que lo exige todo y lo demanda todo, que lo vuelca y lo da todo, sin retaceos, sin cálculos, ese amor no se para en mientes respecto al qué dirán, a los socioconvencionalismos, a los papeles firmados, ni a los mismísimos dictados de una ley; ese amor está regido por algo supremo que es el sentir de dos almas que quieren ser una. Y allí, toda barrera e impedimento se disuelve y se destruye.

Nada puede parar la fuerza incontenible y arrolladora del amor, cuando le es tal.

El amor verdadero no saca cálculos de conveniencia, de posibilidades. No especula, no se detiene en el hoy y una realidad en la que se está, sino que alienta, sugiere y plantea una transformación fundamental que implica el darse el todo por el todo, el jugarse para vivir ese sentimiento a plenitud.

Cuando decimos estar enamorados, pero ponemos por delante nuestra sociedad, nuestro estado civil, nuestros hijos o familiares, nuestro hoy cotidiano tal cual es, y no estamos dispuestos a arriesgar nada, a deshacer las ataduras que nos subyugan para avanzar en la libertad a la cual el corazón nos guía, nos traicionamos a nosotros mismos. Dejamos de ser auténticos, estamos postergando para el nunca, lo que debe ser decidido hoy. Sin más esperas ni dilaciones.

Porque cuando hay verdadero amor, hay la disposición de creer y confiar en el amor de la otra parte. Y la otra parte que ama no dejará de propender a las necesidades y la situación concreta que deben ser consideradas.

Pero se trata de vivirlas juntos, de planificarlas juntos, de llevarlas a cabo juntos.

El amor se construye de a dos. La relación jamás debe perderse, abandonarse, suspenderse, y menos, anularse. Por el contrario debe ahondarse, debe ampliarse, debe crecer cada vez más. Y cuando ello ocurre los frutos del amor florecen maravillosos.

El amor vence al temor. Aún más, en el amor no hay lugar para el temor.

¿Puede explicarse ese extraordinario, profundo, conmovedor y transformador sentimiento que toma todo nuestro ser, hasta la última de nuestras células, y las dispone todas a favor de un encuentro maravillosamente humano, que es la relación con la otra persona?.

El amor es el hecho, el acontecimiento más humano y exquisito que puede desarrollarse entre dos seres.

Ese amor, arrobador, que lo exige todo y lo demanda todo, que lo vuelca y lo da todo, sin retaceos, sin cálculos, ese amor no se para en mientes respecto al qué dirán, a los socioconvencionalismos, a los papeles firmados, ni a los mismísimos dictados de una ley; ese amor está regido por algo supremo que es el sentir de dos almas que quieren ser una. Y allí, toda barrera e impedimento se disuelve y se destruye.

Nada puede parar la fuerza incontenible y arrolladora del amor, cuando le es tal.

El amor verdadero no saca cálculos de conveniencia, de posibilidades. No especula, no se detiene en el hoy y una realidad en la que se está, sino que alienta, sugiere y plantea una transformación fundamental que implica el darse el todo por el todo, el jugarse para vivir ese sentimiento a plenitud.

Cuando decimos estar enamorados, pero ponemos por delante nuestra sociedad, nuestro estado civil, nuestros hijos o familiares, nuestro hoy cotidiano tal cual es, y no estamos dispuestos a arriesgar nada, a deshacer las ataduras que nos subyugan para avanzar en la libertad a la cual el corazón nos guía, nos traicionamos a nosotros mismos. Dejamos de ser auténticos, estamos postergando para el nunca, lo que debe ser decidido hoy. Sin más esperas ni dilaciones.

Porque cuando hay verdadero amor, hay la disposición de creer y confiar en el amor de la otra parte. Y la otra parte que ama no dejará de propender a las necesidades y la situación concreta que deben ser consideradas.

Pero se trata de vivirlas juntos, de planificarlas juntos, de llevarlas a cabo juntos.

El amor se construye de a dos. La relación jamás debe perderse, abandonarse, suspenderse, y menos, anularse. Por el contrario debe ahondarse, debe ampliarse, debe crecer cada vez más. Y cuando ello ocurre los frutos del amor florecen maravillosos.

El amor vence al temor. Aún más, en el amor no hay lugar para el temor.

Si alguien teme amar, ese alguien no ama lo suficiente.


El amor lo cree todo, lo confía todo, lo apuesta todo, hacia el futuro juntos.

El amor nos cambia, nos transforma, y modifica nuestras vidas.

No hay una sola persona auténticamente enamorada en el mundo, que no diga que eso que está sintiendo no es lo más maravilloso que le podría ocurrir en la vida.

La rutina, el acomodamiento a una situación dada (que es perfectamente modificable y reversible) jamás pueden ser compañeros de un verdadero sentimiento de amor.

El amor por el contrario, es como nave que se hace a la mar, y se deja llevar por los vientos de los sentimientos para conocer mares ignotos.

El amor es una apuesta a lo nuevo, a lo diferente. El amor es recrearse de dentro para afuera. El amor es ser uno tal cual realmente es, ser uno por uno mismo.

No hay razones para el amor. El amor es la razón. Y eso es suficiente.

Amiga, amigo: vive el amor, auténticamente, sin distorsiones, sin temor, sin dejar que presiones externas quieran someterte y amoldarte a estructuras que rechinan por lo obsoletas e insoportables. Ábrete a vivir en plenitud. Dale lugar al corazón, y deja que éste te guíe.

Porque ese tu corazón encontrará en otro corazón las respuestas buscadas, los anhelos atesorados.

Apréstate pues a amar. Juégate por el amor, por tì misma, por tì mismo. Sé tù.
Y verás que en tu vida se operará un verdadero milagro.
Que te sentirás con una felicidad abrumadora, como sumergido/a en un mar de tibieza, de comprensión, de un cariño infinito, que te envuelve y te transporta.

Ama, ama totalmente, ama a fondo, ama sin temor. Porque amar es lo más grande que puedes hacer en tu existencia.

nota: aquí debería ir un video de Billy Joel cantando "The way you are" pero Blogger me impide compartirlo con ustedes. Véanlo en: https://www.youtube.com/watch?v=GkuJJsApACc

 

Milton W. Hourcade