Wednesday, March 27, 2013

Todo lo bueno se termina --suele decirse-- pero lo bueno no son meramente las vacaciones, lo bueno es el vivir cada día procurando que sea lo mejor posible.

Y cuando ello es así, las vacaciones son una variación de un estilo de vida que es permanente.

Aún así, hay ribetes especiales, porque las vacaciones cambian el ritmo cotidiano. El reloj deja de mandar, y las horas transcurren distendidas, disfrutando de buenas comidas, la compañía de los seres queridos, entre ellos las amistades, y se tiene tiempo para disfrutar de la naturaleza, de manera no habitual.

Vaya esto como introducción para los simples versos que ahora voy a compartir con ustedes:

Como todos los años
desde 1989
me fui al Sur
Atravesé el Ecuador
para reencontrarme
con mi madre
Que a veces me confunde
que ya habla poco
en sus más que andados 99 años
Pero me da aliento y esperanza
de que llegue a los 100
y lo podamos celebrar
Y entre tanto, una cadena
extensa y llena de afecto
con los amigos con quienes me reuní
Los que quisieron verme
los que me agasajaron
con los que hablamos
Del presente y de futuro
nunca del pasado
porque eso es cosa de viejos
Vacaciones montevideanas
y también fernandinas
demasiado largas, y a veces anodinas
He resuelto de esta vez
que si regreso a Uruguay
lo será con brevedad
Estados Unidos y el mundo
aún esperan mi presencia,
seguiré pues visitando y viajando
Transformando mi vida
en una vacación casi permanente
para dialogar y estar pendiente
De las vidas y quehaceres
de tantas amigas y amigos
que tengo por el  mundo
Universo de voces
concierto de razas
culturas y emociones
Y antes, durante y después
la familia, que será el puerto seguro,
el remanso, en medio de mis andanzas.
enigma
Textos protegidos por derechos de autor

 


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