Monday, July 20, 2009

CRONKITE, ARMSTRONG

No suelo escribir sobre personas, porque no soy idólatra, porque en el mundo hay demasiados “héroes” y “hereoínas” con pies de barro.

“Ídolos populares” como suele llamarles la prensa, esos que arrastran multitudes en un parque o un estadio. Suelen ser artistas, o deportistas. Es el mundo del espectáculo, o sea, la fantasía creada para distraer, y hacer que la gente no piense.

Cuanto menos piensan, (menos en calidad de pensamiento, y menos en cantidad de gente), más se domina, más se maneja la llamada “opinión pública”, que no tiene opinión propia, sino que se la forja desde los medios.

O sea, la gran masa humana es usada, explotada y manipulada. Pero esto no hay que decirlo, es imprudente e inconveniente.

Hay que hacer creer que cada quien tiene “su” opinión. Su propio razonamiento, su propio análisis.

Los pocos que realmente lo tienen, suelen ser “inadaptados”, “díscolos”, “rebeldes” o en el mejor de los casos “raros”. ¡Claro! Usan su propio cerebro!!!

Vaya todo esto como preámbulo para en cambio, en marcada diferencia, hablar de dos hombres excepcionales. Uno que nos acaba de dejar a los 92 años de edad.

Durante 60 años ejerció como ningún otro la carrera de periodista. Su presencia en la pantalla chica despertaba respeto, y confianza. Vivió y estuvo en todos los grandes acontecimientos, impuso un estilo franco, espontáneo (no confundir con chabacano) y propio.

Llegó a ser el epítome del periodista estadounidense. Se llamó Walter Cronkite.

Partió a la eternidad en el atardecer del viernes 17 de junio.

Rompió cánones, creo los suyos propios, hizo escuela. Fue único.

Y otro único, por su sapiencia, por su coraje, héroe de guerra en Corea, piloto de pruebas de los más arriesgados, profesor universitario, astronauta, y el primer hombre que pisó la Luna, haciéndolo a nombre de toda la humanidad: Neil Armstrong.

No un héroe de pacotilla, sino un héroe auténtico. Un hombre con un fino sentido del humor, y con una asombrosa humildad.
Un leonino, que a los 78 años de edad, ¡gusta de volar en planeadores!

Serio, circunspecto, y a la vez profundo, Neil Armstrong es la encarnación del pionerismo espacial, o diría más aún, él representa, como un adelantado, el futuro de la humanidad toda.

Poque poblar el espacio ¡es nuestro destino manifiesto!.

A ambos, en este 20 de julio, 40 aniversario de la llegada del ser humano a la Luna, algo que Cronkite transmitió como ningún otro, mi más sincero homenaje.



enigma

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