Friday, September 18, 2009

¿SOMOS FELICES?

Es bueno y conveniente analizarse de tanto en tanto, y ver cómo anda uno en esta existencia.

Y para mi una pregunta clave a hacerse es si uno es o no feliz.

Y por felicidad entiendo varias cosas. Por ejemplo, sentirse seguro: seguro ante el crimen, seguro económicamente, seguro en cuanto a que la salud de uno está cuidada.

Entiendo el tener amigas y amigos, gente realmente buena, que le quiere bien a uno, que se preocupa por uno, que está dispuesta a tender una mano si es necesario, que es confidente de nuestras cuitas más personales, y en quienes podemos depositar nuestra confianza.

Entiendo el sentirse útil en la sociedad, mediante un trabajo remunerado o voluntario, y en buscar o haber encontrado la forma de realizarse a uno mismo a través de la música, la pintura, el arte escénico, la escritura, y muchas otras formas creativas.

Y entiendo por supuesto, la tranquilidad, la paz, el amor, el sentirse comprendido, cobijado, valorado y alentado, por la persona que es nuestra pareja.

Y claro está, poder formar una familia y ver crecer en calidad humana y no sólo en estatura, a quienes nos suceden.

Todos esos son para mi, factores esenciales que constituyen una situación feliz.

Si alguno de ellos falla, nuestro derecho inalienable a ser felices, se ve empañado, o estropeado, o aniquilado –dependiendo de cuántos y cuáles sean los factores de que carecemos— y entonces nuestra vida, nuestra existencia de cada día, se hace miserable. Se transforma en un difícil “remar contra la corriente”, para mantenerse de alguna manera “a flote”, pero conscientes de que ello nos supone un esfuerzo extra que no sería necesario, si las cosas fueran diferentes.

Detectar dónde están las fallas, y subsanarlas, modificarlas, o superarlas, resulta entonces una tarea a encarar, porque la felicidad tiene que ser un objetivo, y es uno legítimo.

Cuando nos sentimos felices, apreciamos más la música, nos extasiamos ante una puesta de Sol o contemplando la Luna en la noche y hasta escribimos poesías. Porque la felicidad transforma el corazón.

¡Dichosas/os los que son felices, porque conocen su dulzura!

¡Dichosas/os los que anhelan la felicidad, porque la tendrán!



enigma

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