Thursday, February 4, 2010

¿A QUÉ LOBO ALIMENTAMOS?

Este relato ha sido contado de varias maneras.

He encontrado esta versión como la más difundida: y habla de un anciano indígena cheroquí.

Hay otra versión, exactamente igual, sólo que cambia de tribu, en vez de cheroquí, es sioux. No le hace al tema de fondo.

Y finalmente, --las mujeres no podían ser menos-- encontré una versión en que una mamá le habla a una niña.

Voy a reproducir la versión cheroquí, pues me parece la más aceptada y difundida.

Pero antes de reproducir en español, un texto que --como digo-- es muy conocido en inglés, aquí en Estados Unidos, se me hace imprescindible enfatizar, que estos dos lobos, los llevamos todos dentro.

Que en el fondo, son una representación de una batalla entre el bien y el mal.

La disyuntiva que planteaba Emmanuel al hablar de la puerta ancha y la puerta estrecha.

Es cómo manejamos los valores éticos, es cómo nos movemos en sociedad, es cómo tratamos a quienes nos rodean, o ahora, están cibernéticamente rodeándonos.

Cómo somos para los demás, y qué somos nosotros mismos.

Personalmente, hace años ya, que abogo por la paz. Paz en el más amplio sentido. Paz que implica relaciones creativas a todo nivel. No es la paz de los sepulcros, no la simple paz de la ausencia de guerra. Es una paz que surge de lo más profundo de nuestro ser cuando entramos en sintonía con el Ser en Sí.

Por esa misma razón, rechazo la violencia como medio para ningún fin, y no tengo cabida para el odio. No significa esto que algo no me fastidie, y que no tenga una opinión sólidamente formada que me lleve a estar en contra de ciertas personas o situaciones. Pero no llegando al odio, y por tanto tanpoco la venganza, o la revancha, han formado nunca parte de mi personalidad, y de mi manera de interrelacionarme con otros seres humanos.

Sí que puede haber enojo, pues airarse está admitido éticamente. Emmanuel se airó contra los que habían convertido el templo en "cueva de ladrones", y volteó sus mesas y desparramó la mercancía que ofrecían.

Pablo, el Apóstol que más ha contribuido al Nuevo Testamento, escribió en su carta a los Efesios, "Airáos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo."

En otras palabras, si nuestro enojo dura más de un día, le estamos dando lugar al diablo, o sea estamos abriendo la puerta al "lobo maligno" que está dentro nuestro. A lo peor de nosotros. Estamos abriéndole la puerta al mal.

Si nuestro enojo nos dura cuando el sol ya se ha puesto, estamos pecando, o sea estamos andando por el camino errado.

Desde estas páginas, ustedes saben que he proclamado muchas veces que soy un enamorado del amor, porque es el sentimiento más humano que pueda existir. ¡Desgraciado del hombre o la mujer que no sienta amor!

Y no sólo amor en la familia, o de pareja, no, amor al estilo de Emmanuel, amor que se dá por el semejante, amor que se sacrifica sufriendo, para que el otro o la otra se realice en plenitud.

Considero que es la mayor fuerza creativa,, positiva que puede existir en el mundo..

Con gusto etonces, comparto con Uds. esta hermosa lección del anciano indígena cheroquí.

Un anciano nativo de América estaba enseñando a sus nietos acerca de la vida. Él les dijo: “Un combate está ocurriendo dentro mío….es una lucha terrible y es entre dos lobos. Un lobo representa el temor, la ira, la envidia, la pena, la lamentación, la codicia, la arrogancia, la autocompasión, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el falso orgullo, la superioridad y el ego."

"El otro representa la alegría, la paz, el amor, la esperanza, el compartir, la serenidad, la humildad, la bondad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión y la fé."

“Esta misma lucha está ocurriendo dentro de ustedes, y dentro de toda otra persona, también”, añadió.

Los nietos pensaron acerca de ello por un minuto y entonces uno de los niños le preguntó a su abuelo, ¿Qué lobo ganará?

El anciano cheroquí simplemente respondió…."El que tú alimentes".

La pregunta para tí y para mi, entonces, es: ¿qué lobo alimentamos?



enigma





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