Tuesday, June 6, 2017

ACTUAR CON MALDAD DE NADA SIRVE


Cuando nacemos, toda la vida se abre delante nuestro.
A medida que crecemos y avanzamos en edad, se va conformando nuestra personalidad.

¿Qué influye para ello?
Primero que nada, la familia.
La educación formal.
Luego, los amigos y las relaciones sociales.
Y por supuesto, lo que traemos genéticamente.
Somos el resultado de todo ello.

Ahora, estamos en la vida. ¿Envidiamos a los demás?
¿Anidamos rencor, odio, discriminación, desprecio?
¿Dónde, cuándo y cómo somos capaces de amar?
Y si amamos, ¿cuán coherentes somos con nuestro amor?

Porque el amor no funciona como una llave de luz, que a un click hace que la luz se encienda o apague. 
Cuando lo que tenemos y desarrollamos es un sentimiento profundo, que nos abarca totalmente, que llena de sentido nuestra vida, eso no se termina del día a la noche. Es imposible.

Y si no, no es amor, no es auténtico, es una fantasía, un entusiasmo pasajero, un escape de una situación desagradable, creando una agradable por un tiempo.
Eso no sirve.

Porque no se destroza una vida ni se destruye un corazón, jugando con sentimientos nobilísimos, sin importar nada, sin medir consecuencias, actuando egoistamente, fríamente, y hasta con premeditación y alevosía. Sí, igual que como se tipifica un crimen. Porque en el fondo, se trata de eso, de un crimen.

Un crimen sin arma visible, un crimen silencioso, que mata lentamente. La medicina lo atestigua. 

Vulgarmente se le llama "el síndrome del corazón roto". Clínicamente se le conoce como cardiomiopatía inducida por estrés. Al respecto hay un artículo muy ilustrativo en la página web de la American Heart Association (rg/HEARTORG/Conditions/More/Cardiomyopathy/Is-Broken-Heart-Syndrome-Real_UCM_448547_Article.jsp#).

Y el punto fundamental que quiero exponer aquí es ¿de qué vale provocar daño en otra persona?, ¿qué cosa puede justificarlo?

Yo entiendo que una relación de amor puede llegar a romperse si una de las partes maltrata a la otra psicológicamente o físicamente. Si la ha traicionado. Pero cuando no media una circunstancia semejante, es inconcebible que alguien se diga enamorado/a de otra persona, y que de golpe, sin mediar causa justificante, rompa las relaciones.

Y si se invocara como causa justificante una situación que ya existía previo al surgimiento de ese amor, entonces la persona tendrá que vérselas consigo mismo/a y procurar minimizar al máximo el daño a inferir, explicarse, sincerarse, y sobre todo, ser compasivo/a, no proceder con desprecio o desdén para terminar una relación hermosa. 

Y pedir perdon. Sí, porque no está demás, sino que es necesario. Porque sólo el perdón puede mantener la armonía de las almas.

No sé a quién le pueda servir esta reflexión, aunque imagino que a más de una persona.

Pongámonos de acuerdo en esto:  mientras vivimos, actuemos con bondad, hagamos todo el bien posible a otros, no inflijamos heridas innecesarias, no cometamos un crímen. 

Después de todo: la maldad no paga.

Y el día en que morimos, nuestra alma no descansará en paz, concientes del daño que hemos hecho, que a esa altura será irreparable.

Por eso, mientras vivimos, mientras compartimos este mundo, tejamos la paz, brindemos cariño, afecto, paciencia, y sobre todo: comprensión.

enigma
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En COMPARTIENDO en VIDEO, ver: Belleza Exterior e Interior
https://www.youtube.com/watch?v=ByGcBSV_8ek&feature=youtu.be

 

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