Sunday, September 26, 2010

¿EXISTEN OTROS PLANOS?


Muchas veces me he preguntado acerca de la existencia de otros planos.

Otros planos del ser de las cosas. Otros planos físicos diversos y diferentes al nuestro tridimensional que experimentamos cada dia de esta existencia, acá.

Suele hablarse del más allá, más bien como algo post-mortem. Pero ¿y si el “más allá” fuese un permanente más acá, sólo que no directamente percibido por nuestros sentidos?

¿Si se tratase de un universo paralelo, que nos acompaña desde siempre, pero como las ondas de radio, o las microondas de nuestros teléfonos celulares, o las ondas de la televisión, no las vemos, ni tocamos, ni olemos, y sólo podemos captarlas si contamos con un aparato que oficia de conexión, de transductor de esas ondas, para hacerlas tangibles a nuestro oído y a nuestra vista?

La física no deja de considerar esto como posible, pero faltan las evidencias tengibles que permitan pasar de la teoria a la exposición.

Por otro lado, aún me gusta en lo personal especular un paso más. ¿Y qué si ese universo paralelo interactuase con el nuestro de manera no percibida sino por sus efectos?, ¿qué si eso que solemos llamar “casualidad” no es tal, sino una sincronicidad de situaciones perfectamente planeadas, ejecutadas, y ordenadas en ese universo paralelo pero que terminan reflejándose en el nuestro?

¿Qué si eso que llamamos “destino” a falta de encontrarle un sentido a las cosas, no es sino un devenir de cosas en esta existencia en el más acá, que es decidido en ese universo paralelo?

¿Acaso no nos suelen ocurrir situaciones, acontecimientos, encuentros con personas, contactos con instituciones, donde todo parece dispuesto a favorecernos, donde de golpe se abren puertas que hasta ayer fueron inimaginables, y atravesamos con confianza esos pasillos de nuevos lugares como si a nuestros pies se nos hubiese tendido una alfombra roja?

¿Qué determina que las cosas nos sucedan así?

O a la inversa, claro está, ¿qué determina eso que a falta de mejor explicación llamamos tontamente “mala suerte”?, ¿qué fuerzas o poderes se mancomunan para que de pronto todo parezca que nos sale mal, simplemente porque no ocurre conforme a nuestros deseos, voluntad o imaginación, sino de una manera distinta?

Y acaso, también, ¿no ha sido que alguna de esas que consideramos en el momento puntual una “mala suerte” terimina siendo una “gran suerte”?

¿No es cierto que es entonces cuando pensamos que de pronto hemos estado equivocados, que todo sucedió para nuestro bien, mucho mejor de lo que lo imaginábamos, y que las puertas cerradas, o las negativas, o la falta de oportunidad de un momento, abrió otras puertas, y reacciones afirmativas, y oportunidades diferentes?

Es nada más que una especulación, por la que ruego se me disculpe.

Es apenas una sospecha.

Es poner una mosca en la oreja, para que moleste lo suficiente como para hacer imaginar y pensar en otras posibilidades, porque tal vez, después de todo, no esté lejos de la realidad.

Es referirme a una realidad que los físicos describen como una cebolla, donde la cebolla es una entidad única, pero compuesta de varias capas paralelas.

Analicemos en retrospectiva las cosas que nos han ocurrido recientemente o a lo lejos en nuestras vidas, y pensemos si acaso no ha habido un cierto determinismo, si acaso no han incidido fuerzas inexplicables que, fundamentalmente, no dependían de nuestro deseo, voluntad o imaginación.
Fuerzas que actuaron ciertamente en nuestras respectivas existencias.

Pensemos….

enigma

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