Wednesday, September 27, 2017

EL TEMOR A UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL

En Rusia, una pareja mataba y se comía a la gente. 

En Puerto Rico asaltan un supermercado no para llevarse comida o agua, sino bebidas alcohólicas, cigarrillos y computadoras. 

En Argentina, un jefe de barrabrava amenza a alguien con que "le van a romper la cabeza".

En México, mujeres y jovencitas son victimas de violación sexual y asesinato.  

Hollywood derrama a toneladas violencia gratuita, que al parecer es la única idea que domina a sus guionistas.

Y con sus rostros tapados, individuos cometen vandalismo en distintos países, mientras los terroristas siguen llevando a cabo atentados.
 
El mundo actual, y las sociedades actuales, la especie humana toda, están tan convulsionados, hay tanta violencia, tal rispidez en las relaciones, que tal parece hemos perdido la razón, la paciencia, el temple, y nos desestabilizamos muy fácilmente.

Si eso pasa entre las personas comunes, habrá discusiones, golpes de puño, o tal vez algún muerto. Pero si eso pasa entre gobiernos y países, no se puede tener la seguridad de que las cosas no llegarán a mayores y que primará un criterio de cordura y sensatez.

Vaya esto como preámbulo, cuando considero la situación actual planteada entre Corea del Norte y Estados Unidos de América.

Cuando en 1948, como producto de la IIa Guerra Mundial, la Unión Soviética expulsó del Norte de Corea al Japón imperial, los soviéticos avanzaron con sus tropas hasta el paralelo 38.

Pero el Norte de Corea, se lanzó a la conquista del Sur del Paralelo 38, con apoyo militar de la URSS y de China.

Ahí intervinieron las Naciones Unidas --y 21 países acordaron defender al Sur, siendo EE.UU. el adalid de la causa. La intervención estadunidense hizo que las tropas norcoreanas tuviesen que retrotraerse al paralelo 38, creándose una zona desmilitarizada entre ambas Coreas. Se firmó un armisticio, pero nunca la paz entre ambas Coreas. Situación que ha permanecido así hasta el presente.

Este breve repaso nos ayuda a ubicarnos en el hoy, donde Corea del Norte, gobernada por un joven dictador que no sólo tiene hambreado y sometido a su pueblo, sino que no tiene escrúpulos en mandar a matar a integrantes de su propia familia, ha acumulado por sobre todo una imponente fuerza militar, y ha desarrollado --ante la paciente o distraída mirada de las potencias occidentales-- tecnología nuclear para la guerra. 

Ahora, Corea del Norte bajo Kim Jong Un, ya posee cohetes balísticos intercontinentales que pueden llegar a territorio estadounidense, y bombas atómicas y hasta de hidrógeno, que se ha dado el lujo de probar en ensayos subterráneos. 

Ni Irán pudo llegar a hacer lo que ha hecho y está haciendo Corea del Norte. ¿Por qué la diferencia en la consideración de uno y otro país? ¿Acaso porque Irán está por las suyas y detrás de Corea del Norte está China? 

Estos ensayos atómicos --que ninguna otra nación ha hecho desde décadas-- constituyen en sí, un atentado violento contra el medio ambiente, cuyas repercusiones en liberacion de radioactividad y en alteración de las capas tectónicas de la Tierra, pueden hasta causar terremotos.

Pero nadie para al ensoberbecido dictador de 33 años de edad, que piensa  que si su país tiene ese poderío, será respetado o considerado de otra manera. 

El camino que ha elegido es equivocado, y el resultado es la aplicación de sanciones económicas cada vez más intensas, que sólo pueden auspiciar un tiempo difícil en la vida de los norcoreanos.

Sin embargo, es posible que esas sanciones hagan poca mella, porque Jong Un se las sabe arreglar para que el dinero le llegue indirectamene a sus arcas.

Lo peor, es que ha proferido amenazas, y ha mostrado ser agresivo. Lanzar un cohete que sobrevoló Japón, es un acto de tremenda osadía. 

No puedo tener la seguridad de que --cumpliendo sus amenazas-- un día no lance un cohete contra la isla de Guam --donde hay 4 importantes bases militares estadounidenses-- pero con una carga explosiva que destroce la Isla y las bases.

Si ello llegase a suceder, no tengo dudas que bajo el Presidente Donald Trump, un hombre temperamental, la reacción inmediata va a ser un ataque devastador contra Corea del Norte. 

A mi consideración, el pueblo norcoreano no tiene la culpa de lo que haga su dictador, y no merece morir. Pero además un semejante ataque pondría en inmediato peligro la democrática y pujante Corea del Sur, un país donde florece la modernidad y la tecnología.

Y los surcoreanos tampoco tienen por qué morir.

Pero aún más, un ataque estadounidense a Corea del Norte podría determinar, en un acto desesperado, que Jong Un lanzara un misil con carga nuclear contra el territorio mismo de Estados Unidos. Y si esto ocurriera, el peligro es más que inminente. Lo que pudiera pasar con quienes habitamos esta nación sería impredecible. 

Y por otra parte, no sabemos qué reacciones habría de parte de la OTAN por un lado, y de Rusia y China por el otro.

Sinceramente, temo que se desate una 3a.Guerra Mundial.

Hubo momentos álgidos, durante la llamada Guerra Fría, en que pareció que era inminente un conflicto bélico de proporciones. Recuérdese la crisis de Octubre de 1962, cuando la URSS emplazó misiles en Cuba. 

La acción diplomática estadounidense en la Organización de las Naciones Unidas, y el bloqueo naval dispuesto por el entonces Presidente John F. Kennedy, llevó a un acuerdo con Nikita Khruschev, y finalmente la situación que podría haber terminado en un conflicto bélico de proporciones inimaginables, dio lugar a la calma, y el mundo siguió andando.

Pero ni Jong Un es Khruschev, ni Trump es Kennedy.

De ahí mi gran aprension, y en cierto modo, mi temor.

Espero, quiero confiar, en que la intervención de otros países abogue en favor de la prudencia y de acciones diplomáticas. Pero lo que es absolutamente impredecible, es la racción que puede tener Kim Jong Un.

Tal vez ustedes tengan el mismo temor que yo.




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