Wednesday, December 10, 2014

SOBRE EL FALSO AMOR

Una querida amiga me acercó un comentario sobre mi último artículo "Un mal llamado 'amor' que termina en desamor" procurando hacerme entender que a diferencia de décadas atrás, los jóvenes de hoy tienen relaciones sexuales muy tempranamente. 

Prácticamente el noviazgo no existe, y por tanto las relaciónes son lábiles, ligeras, y muy fáciles de establecerse y dejarse.

Acepto la explicación por cuanto esto --lamentablemente-- es una realidad. Y digo lamentablemente porque habla de la inconsciencia de esos jóvenes, de la falta de principios éticos, de información adecuada, y de la gran irresponsabilidasd de los padres como tales.

Pero si algo me resulta muy claro es que en esas relaciones superficiales, diría "a flor de piel", lo que hay es entusiasmo, deslumbramiento, deseo, experimentación --si se quiere-- pero no amor. 

Y no estoy pretendiendo que el amor auténtico excluya a determinada edad la intimidad, pero concuerdo con un gran sexólogo cuando diferenciaba entre relación genital, y relación afectivo-sexual. Y en esos casos que me plantea mi buena amiga, hay relación genital, pero no afectivo-sexual. 

El principio que queda intacto es que el amor es algo que involucra a todo nuestro ser. Es tener presente a la pareja durante todo el día y todos los días. Es estar pendiente de lo que le ocurre, es comunicarse, sentir la felicidad de estar juntos, y compartir vida con todas sus vicisitudes, buenas y malas. 

El amor va más allá de la belleza física, o la atracción sexual. Porque es por sobre todo, el más superior de los sentimientos que podemos desarrollar. El que nos hace verdaderamente humanos. Y para eso, se requiere llegar a una madurez de sentimientos. 

Una persona inmadura, --no importa su edad-- no es capaz de sentir amor. Siente entusiasmos y cree que está sintiendo amor, pero no le es tal. Y por tanto, su experiencia termina por ser efímera. Pero... puede quedar alguien sufriendo. Justamente, ¡quien fue capaz de amar! 

El auténtico amor, requiere una permanente preocupación por el otro, estar dispuesto a sacrificarse por esa persona si es necesario, buscar siempre el bien de esa persona, ayudarle en lo que necesite, hacerle sentir cabalmente que puede descansar en uno. 

El auténtico amor demanda comunicación libre y total. No hay secretos, no hay misterios, porque el amor exige ser mutuamente transparentes. Forma en que se gesta la confianza mutua, factor fundamental para el sostén y fortalecimiento de la pareja.

Responsabilidad, lealtad, coherencia, y por sobre todo un apabullante sentimiento que a uno mismo le hace sentir como en las nubes, y que a la otra persona la envuelve como en algodones. Porque no hay auténtico amor sin romance. Y éste es la parte más exquisita y refinada del mismo. 

Poemas, cartas, chats, música, blogs, todos pueden ser medios que vehiculan los más hermosos sentimientos, lo mejor de nosotros mismos.  

Cuando estamos enamorados, la otra persona vive en nosotros. No un rato, no por un tiempo. ¡Siempre!

enigma
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