Friday, August 1, 2014

BELLEZA EXTERIOR E INTERIOR

Fue de joven, en mi natal Uruguay,  cuando aprendí del gran filósofo Carlos Vaz Ferreira, lo que es un "sofisma de falsa oposición". 

Sofisma es la razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir aquello que es falsoEl sofisma es una argucia, un artilugio del pensamiento.

Y es de falsa oposición cuando se gesta la misma no siendo tal.

Valga esto como introducción necesaria para comprender por qué me alzo contra el falso argumento, que crea como opuestos la belleza exterior a la interior.

Hay quienes llegan a decir que la verdadera belleza es la interior, pretendiendo que la exterior no cuenta. ¡no he encontrado dislate más grande!

Porque la belleza exterior, aquella que adorna al ser de una persona, y que es apreciada estéticamente por quienes la miran, es la primera que se encuentra. La que apela a nuestros sentidos, la que desata respuestas inmediatas y positivas en nuestros cerebros.

Negarlo es pues, ir contra lo que la ciencia ha constatado, y lo que la vida de todos los días nos dice.

La belleza exterior cuenta y mucho.

Tanto, que una persona consigue más fácilmente un empleo, se une mucho más fácilmente a un grupo humano, es aceptada socialmente mucho más rápido, si es un hombre apuesto o una mujer hermosa.

Esto es innegable.

Ahora bien, la belleza exterior puede ser estupenda, pero....si no va acompañada de inteligencia, talento, calidad en la expresión, sentido de responsabilidad, coherencia entre palabra y acción, honestidad, sinceridad, capacidad para crear confianza, se empaña, y finalmente termina sirviendo de poco.

Como decía alguien de una chica bonita: "si, es muy linda, atractiva, mientras no abra la boca...en cuanto habla...la quedó". O sea, en cuanto se expresaba, perdía todos los puntos que su belleza exterior le habían podido haber ganado hasta ese momento.

Pero tampoco se puede sobreponer una a la otra. La belleza interior, la invisible, la que va surgiendo del trato con la persona, no lo es todo, si no va acompañada de cierta dosis de belleza exterior.

De muy poco vale que una persona esté llena de cualidades y bondades, de cuasi perfección humana, si no tiene una belleza tangible. 

Podrá ser quizás un/a excelente profesional en ciertos rubros (no en televisión, cine o teatro), podrá ser un/a magnífico/a empleado/a, uno/a estupendo/a técnico/a, pero no llegará a ser alguien capaz de conquistar el corazón al grado de enamorar perdidamente a la otra o el otro.

No podrá ser alguien que cause un placer estético.

No puede decirse pues que lo que cuenta, o que la verdadera belleza es la interior, como si la exterior, la visible, no importara. Eso es una grosera falsificación de la realidad.

Tal vez puede sostener eso sólo una persona que se sabe fea, en una búsqueda por afirmar su personalidad. Pero llega hasta allí nada más. Su argumento no es de recibo.

Considero que la mayoría de los humanos no somos todo lo bello que quisiéramos exteriormente, aunque podemos esforzarnos por serlo interiormente, pero se me ocurre que un equilibrio adecuado de ambos factores es la mejor fórmula para un auténtico éxito.

Y por supuesto, en una interrelacion personal, más que la belleza exterior, cuenta la personalidad. ¿Qué tal es cada quien?, ¿cuál es su conducta, cuáles sus valores, qué clase de vida lleva, cómo es con su familia, con sus amigos/as? Porque las respuestas a estas preguntas nos darán un cuadro completo de la particular individualidad de cada quien. Y ese será un factor decisivo.

En muchas empresas, la selección de personal se hace en base a un riguroso test de personalidad y aptitudes.

Tal vez, sin un test formal de por medio, vamos a obtener en el trato con el correr del tiempo, una imagen de qué tal es una persona. Y al hacerlo, podremos formarnos una idea del grado de relación a mantener con la misma, sopesando todos los factores, externos e internos.


enigma
Textos protegidos por derechos de autor




No comments:

Post a Comment