Thursday, April 26, 2012

Mordiéndome, por no gritar....

Alguna vez le dije a una chilanguita que quiero mucho, que me pondría en el Zócalo del Distrito Federal de México, con un cartel que diría "Fulanita..Te amo" y de seguro que no pasaría mucho rato en que las cámaras de la televisión de pronto se hicieran presentes y se enterase toda la ciudad o la nación.

O que enviaría un sábado de mañana, a sobrevolar su casa una avioneta con un cartel atrás, que diría lo mismo, y todo el barrio saldría a mirar y vería tal anuncio.

Pero no he hecho ni una ni otra cosa, porque no hay necesidad. Ella lo sabe, y lo sabe muy pero muy bien.

Y aunque cuesta y he hecho el sincero y legítimo esfuerzo de olvidarla, de dejarla definitivamente en el pasado, de hacer de cuenta que no existe, me es imposible. Es más fuerte que yo, debo reconocerlo, porque después de todo, no se ama un día y al día siguiente no. Se ama permanentemente, y ese ser que amamos está presente con uno de la mañana a la noche, es inseparable, y es indispensable.

La relación se parece como la de la Tierra al Sol. Gira en torno a una órbita que por ser excéntrica, a veces la acerca más y a veces la aleja más, pero la órbita siempre es la misma, siempre está allí, no se modifica.

Con esto quiero decir que habrá momentos en que la relación puede distanciarse --mas nunca romperse-- y otros en que habrá un mayor acercamiento, pero --como la órbita-- nunca se altera, se pierde, deja de ser.

Comprender esto, ayuda también a entender que a veces haya un desacuerdo, pero nunca olvido, y mucho menos, desprecio u odio. Eso no puede jamás tener lugar.

La chilanguita es enojona, --como ella misma lo reconoce-- y ¡cuidado cuando se pone brava!, es como ají chile, ese que los mexicanos usan para todo, ¡hasta con el chocolate!

Pero yo sé que en el fondo es de buen corazón, muy solidaria con quien sufre, con el necesitado. Sensible, honesta, esforzadísima trabajadora....casi vive estresada porque necesitaría un día de 34 horas... Y eso también agota, cansa, y crea malhumor...

Pero....no es posible para mi olvidar toda su dulzura, su agradabilísima compañia, y su reir con mis chistes y ocurrencias, su preguntar y preguntar por quererme conocer más y más, y su valoración de mi persona tal cual soy, persistente, que no me doy por vencido, (como buen uruguayo, agregó) y su ternura al decir casi susurrando: "te quiero...te quiero muuuuchooo".

Sí, lo confieso, sigo enamorado de ella, porque ella conquistó mi corazón. Y lo ha hecho a cabalidad.

No, no es un ser perfecto, porque es un ser humano. No tiene la belleza de una Miss Universo, pero tiene un rostro hermoso, y unos ojos y labios maravillosos. Y tampoco es perfecta su alma, como no lo es la mía, porque somos humanos.

Pero me congratulo en nuestras imperfecciones, porque eso nos iguala, y hace que nos comprendamos y aceptemos como somos, y no pretendamos tener aires magistrales o de superioridad por un lado, ni autoflagelarnos con renunciar a aquello que está en nuestros corazones.

Quererse como nos queremos es de pocos, de elegidos. Tenemos una historia que daría para una novela. Algo único, hermosísimo.

A mi chilanguita la quiero con toda mi alma. Para mi ha sido una experiencia increíble, impredecible, mágica. Hay un algo especial en ella, dificil de encontrar en otras personas.

A veces me he preguntado si ello se debe a su cultura, que es muy diferente a la mía aunque los dos hablemos el mismo idioma (o casi). Pero no, he concluido que es su impronta personal, su manera de ser. Su manera de expresar sus sentimientos, su manera de relacionarse personalmente.

Para mi, rioplatense, es algo totalmente fuera de lo común. Pero me alegro enormemente que el destino hizo que nos conociésemos, y que a partir de allí se generase una maravillosa amistad.



enigma

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