Wednesday, April 11, 2012

No me gusta la gente fría

No me gusta la gente fría, la gente que ha desarrollado callosidad en sus sentimientos. La gente calculadora, cerebral, especuladora --si acaso-- respecto de lo que le conviene, egoísta finalmente.

Y no es porque haga discriminación. Pero esa clase de gente, que no es capaz de vibrar y sentir a flor de piel con su alma y todo su ser, esa gente que calla, omite y guarda lo que puede decir, esa gente que evita a toda costa comprometerse, que se hace autoprescindente, realmente, no va conmigo.

A mi me gusta la gente espontánea, sincera, abierta. La gente que tiene sentires intensos, arrobadores. La gente que tiene un corazón en llamas, que es ardiente, fogosa en la pasión, que no disimula, que se da, que se juega, que arriesga.

Me gusta la gente que no tiene miedo a ser como es, a dejar que fluya de sí la vibración vital que le conecta con otros, a expresarse con su voz, con sus gestos, con su cuerpo todo.

Gente que se acepta a sí misma, y que interactúa con otros. Gente que resulta genuinamente atractiva, esencialmente por su manera de ser. Una manera que genera adhesiones, que conquista.

Gente que tiene eso algunos hoy llaman "carisma", esa gracia y don natural.

En cambio me da pena la gente que se autoanula, se reprime, se restringe, se coarta, se autocensura, pretendiendo ser mesurada, apacible, contemporizadora. Gente que no rompe cadenas, que soporta situaciones insostenibles, que se queda en lo malo conocido, y no se arriesga a lo bueno por conocer. Gente que se piensa sin sangre.

Suele ser gente a la que la vida de golpe les proporciona una tremenda sorpresa, un algo inesperado que les trastroca toda su forma de comportarse, y que les pone de cara a una realidad diferente, la realidad que estuvieron negando por mucho tiempo.

Sí, a mi me gusta la gente de corazón caliente.



enigma

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