Saturday, May 26, 2012

Cosas del corazón y mi frase predilecta

Hay una mujer rumana, a quien conozco sólo por la foto que ella invariablemente pone en la Internet, y por ser una “fan” de Ernesto Cortázar.

A ella se deben hermosas ilustraciones en vídeo de las interpretaciones del genial músico mexicano.

Esta dama rumana se llama Andreea Petku, y tiene una frase que la he elegido como mi predilecta.

Hay cientos de frases pronunciadas por individuos famosos, que se reproducen en calendarios, almanaques, agendas y en tantos otros lugares. Hasta hay libros con “frases célebres”.

Pero la frase de Andreea Petku, representa exactamente lo que he sentido por mucho tiempo, y lo que se ha arraigado como una convicción en mi.

Esa frase dice así: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”

Y es absolutamente cierto.

Cuando se ama, no se ama con la cabeza, se ama con el corazón. Cuando se ama, no se piensa en conveniencias o inconveniencias, simplemente se ama, y se está dispuesto a darse entero.

Cuando se ama no se hacen cálculos de ningún tipo, y no es que uno se ciegue para no ver los defectos o falencias de la otra persona, pero por sobre ellos, uno ama, y quiere vivir con esa persona.

Cuando verdaderamente se ama, no se anteponen situaciones existentes o creadas. Se dejan unas, para pasar a crear otras, nuevas, diferentes, promisorias.

Los que miran de afuera pueden no entender ni comprender esa especie de “sinrazón que a nuestra razón se hace” (parafraseando a Cervantes). Pero es así.

El corazón tiene razones, tiene anhelos, tiene sueños y aspiraciones, tiene el deseo ferviente de vivir una realidad, que traspasa y va más allá de todo razonamiento frío y lógico.

Tal vez por eso mismo, cuando uno ama a fondo, con todo, --y creo que no hay otra forma auténtica de amar que no sea así —uno no se conforma con no poder alcanzar la meta, con quedar fuera de la ecuación, con perder de un día para el otro al ser amado. Cuando es porque la persona fallece, es un golpe durísimo y tremendo. Cuando es porque la otra persona no llega hasta el final en sus sentimientos, hasta cierto punto se sufre más, porque la persona está allí, sigue en este mundo...y por tanto, la posibilidad no está muerta.

Alguien me dijo una vez, en un hermoso diálogo que sostuvimos cibernéticamente: me he dado cuenta que eres muy tenaz... Luchas por conseguir lo que quieres y no te detiene nada... De eso me doy cuenta...”

Claro que esa misma persona de inmediato se planteó una interrogante, que (ni que la imaginara) terminaría por hacerse cruel realidad. Porque me dijo:

“tú eres una persona que lucha por conseguir lo que quiere, y que no le agrada que le digan "no" de manera definitiva... entonces me intriga saber cómo reaccionas, cuando la respuesta (a lo que sea, es una mera suposición), es un no definitivo... ¿Me explico?... ¿Te molestas? ¿O te entristeces? ¿O cómo reaccionas?”

Mirado en retrospectiva, eso ya entonces, no era “una mera suposición”, era el presagio (como negros nubarrones de tormenta) de lo que vendría andado el tiempo…

Mi respuesta entonces fue clara: “Depende de a qué se refiera el "no". Claro que puede molestarme y mucho, y también --dependiendo de lo que se trate-- puede entristecerme enormemente, hacerme sentir derrotado.” Y agregué: “Como cantaba Pavarotti en "Nessun Dorma", "all'alba vinceró! (al alba venceré). No me doy por fácilmente derrotado, especialmente cuando se trata de cosas en el plano humano.” O sea, cuando se trata de cosas del corazón. Cuando se trata de un sentimiento auténtico, sincero, honesto, profundo.

Alguien escribió en Twitter: "Pelea por lo q realmente te llena el alma y ten la virtud de saber esperar, porq todo lo q tiene que ser, será!"

Me ha gustado mucho la frase por dos aspectos importantes: 1) "pelea por lo que realmente llena tu alma". Eso me alienta a seguir buscando la meta, a no cejar y a no aceptar una aparente derrota. Y 2) "¡todo lo que tiene que ser será!". No confío en mi, pero confío en el Ser en Sí que es capaz de obrar milagros, y de hacer que lo que tenga que ser, sea. A su debido momento y en su debida forma. De ahí la virtud de saber esperar....

Por eso digo, que hago plenamente mía esa frase de Andreea Petku: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”.

enigma

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